
Ochenta millones de euros más variables por Anthony Gordon. Y ahora, cien millones sobre la mesa por Julián Álvarez. El Barcelona de Joan Laporta ha entrado en modo gasto sin límites aparentes, una apuesta vertiginosa en un mercado que huele a desesperación por el nueve que exige Hansi Flick. ¿Inversión necesaria o derroche que pondrá en jaque las cuentas del club?
Deco no ha perdido tiempo. Según Mundo Deportivo, el director deportivo ya se reunió en Barcelona con Fernando Hidalgo, agente de Álvarez, y con representantes de Dani Olmo para trazar la hoja de ruta. El objetivo es claro: convencer a Apollo, el fondo propietario del Atlético de Madrid, de que abra la puerta a una operación que no bajará de los tres dígitos. La urgencia viene marcada por el calendario: el Mundial está a la vuelta de la esquina y la cotización del argentino, campeón en Qatar 2022, puede explotar si repite actuaciones estelares.
Pero hay un problema de fondo que va más allá de los números. Mateu Alemany, actual director de fútbol profesional del Atlético, salió del Barça dejando heridas abiertas. Las fracturas internas no se han cerrado y ahora Deco debe lidiar con ese pasado reciente para facilitar el traspaso. Según fuentes cercanas a la operación, la diplomacia será clave para evitar que viejos rencores entorpezcan las negociaciones.
Mientras tanto, el Barça confía en que Álvarez deje claro su deseo de vestir azulgrana antes que aceptar la oferta del PSG de Luis Enrique, que también merodea. El delantero del Atlético suma ocho goles en 29 partidos de Liga y diez en quince de Champions esta temporada. Registros que Flick cree mejorables bajo su sistema, que exige presión, asociación y, sobre todo, goles. El técnico alemán considera que Gordon, fichado como nueve en la Champions con diez tantos —cuatro de ellos en un solo partido contra el Qarabag—, encaja mejor en la banda izquierda junto a Raphinha.
La llegada de Gordon complica aún más la situación de Marcus Rashford. El Manchester United reclama 30 millones de euros para dejarlo salir, pero el inglés empieza a impacientarse ante la falta de avances. El Barça prefiere no alargar esa vía y concentrarse en Álvarez, el objetivo prioritario compartido por Laporta, Deco y Flick tras la salida confirmada de Robert Lewandowski.
Con los fichajes cobrando impulso, también se esperan salidas importantes en el Spotify Camp Nou para equilibrar las cuentas. La directiva sabe que este gasto desmedido puede generar ruido interno y externo, pero Laporta quiere abrir su nuevo mandato con un golpe en el mercado que devuelva al Barça a la élite europea. El riesgo es altísimo: si Álvarez no rinde o si la Fair Play Financiero aprieta, la apuesta puede convertirse en un lastre.
La operación está en marcha. Los agentes se mueven. Los fondos negocian. *¿Golpe maestro que catapulta al Barça o despilfarro que hipoteca el futuro del club?*





