
El técnico interino reconoce que su etapa “habría sido diferente” bajo otras condiciones y agradece la oportunidad de dirigir al conjunto blanco
MADRID – En una rueda de prensa cargada de emotividad, Álvaro Arbeloa ha comparecido ante los medios de comunicación para despedirse como entrenador del Real Madrid. El exjugador madridista dirigirá su último encuentro en el banquillo blanco este domingo ante el Athletic Club, cerrando así un capítulo marcado por circunstancias extraordinarias que condicionaron por completo su breve pero intensa experiencia al frente del primer equipo.
Arbeloa no ha esquivado la realidad que rodeó su llegada al banquillo merengue. El despido de Xabi Alonso en plena crisis deportiva y la delicada situación del vestuario determinaron cada decisión que tuvo que tomar durante estos meses: “Son las que me han tocado. Yo sé cómo estaba el equipo, el vestuario cuando llegué, lo que he tenido que afrontar, las circunstancias especiales en las que lo he tenido que hacer”, explicó con sinceridad el técnico.
El entrenador madrileño reconoció que su etapa habría sido radicalmente diferente si hubiera comenzado la temporada desde el inicio, con tiempo para implementar sus ideas y construir un proyecto propio. “Seguro que si hubiese empezado la temporada desde el principio… Si hubiesen sido las cosas de manera diferente, pues también yo podría haberlo sido”, reflexionó, dejando entrever que las condiciones de su llegada limitaron sus posibilidades de éxito.
Una de las declaraciones más reveladoras de Arbeloa fue el reconocimiento de que tuvo que abandonar su libreto inicial para adaptarse a la realidad del vestuario y las exigencias inmediatas del club. “He intentado hacerlo de la mejor manera. No a la mía, pero sí de la mejor manera”, admitió con honestidad el técnico, quien tuvo que modificar constantemente sus planteamientos para gestionar una situación compleja.
A pesar de que los resultados no acompañaron sus esfuerzos, Arbeloa se mostró satisfecho con varios aspectos de su trabajo: “El resultado no ha sido el que hemos querido todos los madridistas, que era ganar, pero también hemos hecho muchas cosas bien, tal y como llegamos. Contento de lo que hemos hecho en muchos aspectos en el club, en el vestuario y en el equipo”, valoró positivamente.
De cara al encuentro ante el Athletic Club, el conjunto blanco afronta importantes ausencias que marcarán las decisiones tácticas del técnico en su despedida. Arbeloa deberá gestionar estas bajas en un partido que tendrá un componente emocional especial, tanto para él como para la afición madridista.
El momento más emotivo de la comparecencia llegó cuando Arbeloa expresó su profundo agradecimiento a todos los estamentos del club. “Me voy del Real Madrid con mucho agradecimiento hacia mis jugadores, me han hecho mejor, disfrutar cada día, aprender muchísimo y ser mejor entrenador hoy de lo que era aquel 12 o 13 de enero”, declaró visiblemente emocionado.
El técnico también tuvo palabras especiales para la directiva: “Muy agradecido también al presidente, a José Ángel por la oportunidad que me han dado, a todas las personas que rodean el primer equipo”, añadió, mostrando su lealtad institucional.
En un gesto de clara posición política dentro del club, Arbeloa se posicionó del lado de Florentino Pérez de cara a las próximas elecciones presidenciales. Además, confirmó que no formará parte del cuerpo técnico de José Mourinho, quien será el nuevo entrenador del Real Madrid tras la finalización de la temporada.
Arbeloa cerró su intervención dejando abierta la posibilidad de un regreso futuro al club de su vida: “Me voy del Real Madrid agradecido porque durante estos últimos 8 años he podido conocer mejor al club, he tenido trato con muchísimas personas y me voy dejando muchos amigos, muy feliz y ojalá algún día pueda volver”, finalizó, dejando claro que su vínculo emocional con la entidad blanca permanece intacto.
Con estas palabras, Álvaro Arbeloa cierra una etapa breve pero significativa en su carrera como entrenador, marcada por las adversidades pero también por un aprendizaje invaluable que, sin duda, le servirá para futuros retos en los banquillos.
El domingo, el Santiago Bernabéu despedirá a un madridista de corazón que, pese a las dificultades, mantuvo la dignidad y el respeto por los colores que defendió como jugador y como entrenador.





