
El Atlético Mineiro cerró las puertas de su sala VIP cuando el emisario del FC Barcelona llegó la semana pasada. No hubo café. No hubo sonrisas. Solo una cifra escrita en un papel: 20 millones de euros. Ahora. O nada.
Gabriel Veneno, el extremo de 16 años que Brasil ya llama “el nuevo Neymar”, está en el centro de una batalla silenciosa que el Barça no puede permitirse perder. Pero según fuentes del entorno del club catalán, hay un problema mayor que el precio: “No somos los únicos sentados en esa mesa. Y hay alguien con más dinero que nunca abre la boca hasta el final.”
La dirección deportiva azulgrana sabe exactamente quién es ese alguien. El mismo club que les arrebató a Endrick, Vinícius y Rodrygo. El mismo que convirtió el mercado brasileño en su coto privado mientras el Barça peleaba con el Fair Play Financiero. Esta vez, Deco no quiere llegar tarde. Por eso la prisa. Por eso la tensión en cada llamada a Belo Horizonte.
Pero la prisa tiene un precio. El Atlético Mineiro conoce la situación del Barça mejor que el propio Barça. Saben que en Can Barça hay nerviosismo. Saben que Laporta prometió públicamente “recuperar el liderazgo en captación sudamericana”. Y sobre todo, saben que Gabriel Veneno no podrá pisar Europa hasta cumplir 18 años. Dos años de espera. Dos años pagando por un jugador que seguirá en Brasil. Dos años rezando para que una lesión, un cambio de agente o una oferta del Real Madrid no lo echen todo por tierra.
“Ellos quieren cerrar ya, pero nosotros no tenemos prisa”, filtró alguien cercano a la directiva del Mineiro. “Si el Barça no paga lo que vale, hay tres clubes europeos más esperando. Uno de ellos nunca falla en estas operaciones.”
Dentro del vestuario azulgrana, la llegada de Veneno genera opiniones encontradas. Lamine Yamal es intocable en la banda derecha. Ferrán Torres ya se quejó en privado por falta de minutos. Raphinha renovó esperando protagonismo. ¿Dónde encaja un extremo de 20 millones que no llegará hasta 2027? Según fuentes del entorno del Barça Atlètic, “la idea es ficharlo para el filial, pero todos sabemos cómo acaba esto: si es tan bueno como dicen, Flick lo querrá en el primer equipo en seis meses. Y ahí empieza el lío.”
Hay otro detalle que nadie dice en voz alta: Gabriel Veneno tiene el mismo agente que intentó llevar a Neymar al Real Madrid en 2013. Un hombre que conoce perfectamente cómo funciona Florentino Pérez. Un hombre que nunca contesta las llamadas del Barça a la primera.
El club catalán necesita este fichaje por razones que van más allá del fútbol. Necesita demostrar que puede competir de nuevo por las joyas brasileñas. Necesita un mensaje para los socios: “Estamos de vuelta.” Pero sobre todo, necesita que el Real Madrid no se lo lleve. Porque si eso pasa, no será solo la pérdida de un jugador. Será la confirmación de que en la guerra por Brasil, el Barça ya no da miedo.
Los próximos 30 días serán decisivos. O el Barça paga los 20 millones ahora y cruza los dedos durante dos años. O espera, negocia, y corre el riesgo de ver cómo Veneno termina siendo presentado en el Bernabéu con una camiseta blanca que pudo ser azulgrana.
¿Debe el Barça arriesgar 20 millones por un talento que no podrá usar hasta 2027, o es mejor invertir ese dinero en refuerzos inmediatos para competir hoy?





