
El presidente estalló este miércoles en un acto que empezó como presentación de candidatura y acabó convertido en un ajuste de cuentas. Con Ronaldo, Roberto Carlos y Solari como testigos silenciosos, Florentino no dejó títere con cabeza: apuntó directamente a “cuñados, primos y directivos” que según él protagonizaron “la mayor vergüenza de nuestra historia”. Y luego vino lo gordo: la mención a un crédito “al 54% de interés anual” que deja a Riquelme en una posición más que delicada.
“¿Ustedes entienden que alguien que pide un crédito a un interés del 54% tiene solvencia para presidir al Real Madrid?”, soltó Florentino ante un auditorio que aplaudió con fuerza. La frase no es casualidad. Según fuentes del entorno del vestuario, el presidente lleva semanas preparando este contraataque después de meses sintiendo que “una campaña orquestada” buscaba desestabilizarlo sin dar la cara. Ahora que Riquelme ha dado el paso, Florentino ha decidido quitarse los guantes.
La bronca de fondo no empezó ayer. Florentino vinculó directamente la candidatura de Riquelme con “los mismos que protagonizaron la etapa más siniestra del Real Madrid, la de Ramón Calderón”. Ahí está el pique real: para el presidente actual, esto no es una elección normal, es el regreso de un modelo que casi hunde al club. “Aquello acabó con un presidente que tuvo que irse después de provocar la mayor vergüenza de nuestra historia”, recordó sin piedad. Y remató: “Ahora se presentan los hijos, los cuñados… No tienen el valor de presentarse después de aquello”.
Pero el golpe más duro vino cuando cuestionó la improvisación de Riquelme. Mientras presumía de un club que “lidera todos los rankings internacionales” y cuyo modelo “se estudia en las universidades más prestigiosas del mundo”, Florentino dejó caer que su rival se lanzó a la carrera sin respaldo bancario real. “Ahora entendemos por qué ningún banco quiso darles el aval”, dijo. La insinuación es clara: sin solvencia económica probada, ¿cómo defender al Madrid “en caso de un apuro”?
Dentro del club, hay quien ve este ataque como una estrategia calculada para deslegitimar a Riquelme antes de que su campaña tome fuerza. Otros creen que Florentino ha cruzado una línea al personalizar tanto el conflicto. Lo cierto es que la tensión máxima ha llegado al Bernabéu justo cuando menos se esperaba: con 15 Champions en la vitrina y el nuevo estadio a punto de estrenarse.
El acto del miércoles dejó claro que Florentino no va a regalar nada. Prometió “trabajar más que nunca” y “blindar al club” contra quienes según él “construyen mentiras”. La guerra está abierta, y el vestuario madridista observa con recelo cómo una elección que debía ser un trámite se ha convertido en un enfrentamiento personal donde cada palabra pesa.
¿Florentino ha ido demasiado lejos con el ataque personal, o Riquelme necesitaba este baño de realidad antes de seguir adelante?





