
Militão levanta el teléfono. Es su agente. “El PSG ha preguntado por ti”. Del otro lado del pasillo, en Valdebebas, Mourinho estudia vídeos de la defensa blanca. Dos lesiones de rodilla en dos años. Meses enteros fuera. El brasileño ya no es intocable — y Luis Enrique lo sabe.
Mourinho llegó con un objetivo claro: reconstruir una defensa que dejó demasiados espacios en momentos decisivos de la Champions. Pidió un central de máximo nivel. Pidió certezas. Militão, que bajo Ancelotti y Xabi Alonso era incuestionable, ahora genera dudas. No por su talento, sino por algo mucho más peligroso: la fragilidad. Según fuentes del entorno del vestuario, dentro del club existe preocupación real. Las lesiones graves cambiaron todo. Ya no se trata solo de rendimiento — se trata de confianza. ¿Puedes construir una defensa campeona sobre un futbolista que pasa más tiempo en el quirófano que en el campo?
Luis Enrique huele la oportunidad. En París necesitan un central tras la inminente salida de Marquinhos. Militão encaja perfectamente: rápido, fuerte, dominante cuando está sano. Y sobre todo, desencantado. El asturiano cree que puede devolverle la importancia que el Madrid ya no garantiza. El PSG ya se movió. Primera propuesta al entorno del jugador. Tanteo discreto. Oferta económica cercana a los 35 millones. Respuesta del Bernabéu: ni hablar.
Pero la guerra apenas empieza. Porque esto no depende de Florentino ni de Luis Campos. Depende de una sola persona: Mourinho. Si el portugués decide que las lesiones son un riesgo demasiado grande, la puerta quedará abierta. Si considera que todavía puede recuperar al mejor Militão, el brasileño se queda. Todo en standby hasta que el técnico dicte sentencia. Mientras tanto, el PSG espera. Luis Enrique insiste. Y Militão observa cómo su futuro se decide en un despacho donde él ya no tiene la última palabra.
Las exigencias madridistas son claras: 60 millones o nada. El club no vende barato a un central con mercado en media Europa. Pero todos saben que el precio real lo marcará Mourinho en cuanto abra la boca. Y cuando eso ocurra, una de dos cosas pasará: o Militão vuelve a sentirse indiscutible en el Bernabéu, o aterriza en París como el gran golpe defensivo de Luis Enrique.
¿Confiarías en Militão para tu defensa titular o es momento de pasar página antes de otra lesión?





