
El subdirector de AS lanza tres nombres en plenas elecciones y deja caer que Riquelme ya tiene dos fichajes cerrados. En Valdebebas saben exactamente quiénes son. Y no están tranquilos.
Tomás Roncero acaba de poner sobre la mesa lo que nadie se atreve a decir en voz alta dentro del Santiago Bernabéu. Tres fichajes. Tres nombres que suenan a ultimátum más que a deseo: Vitinha o Rodri para el centro del campo, y la bomba final—Erling Haaland o Michael Olise arriba. “Si no lo hace Florentino, lo hará otro”, sentenció. Y ahí está el problema. Porque ese “otro” tiene nombre y apellido: Enrique Riquelme. Y según fuentes del entorno de su candidatura, dos de esos fichajes ya estarían apalabrados. Palabra de presidente… si gana.
La tensión en Valdebebas no es nueva, pero ahora tiene reloj de cuenta atrás. Las elecciones del Madrid se han convertido en una subasta de galácticos. Riquelme lleva días dejando caer que tiene dos nombres cerrados—aunque sin revelarlos aún—y todo el mundo en la casa blanca sabe que uno de ellos es Rodri Hernández. El otro, más difícil de confirmar, apunta directamente a Haaland. Florentino Pérez, según su círculo cercano, menosprecia públicamente esas promesas: “Eso no va a llegar a nada”. Pero en privado, las conversaciones son otras. Porque si Riquelme lo tiene atado, Florentino también puede hacerlo. Y lo sabe.
Lo que nadie esperaba es que fuera Roncero quien encendiera la mecha. El periodista no se limitó a pedir refuerzos—eso lo hace cualquiera—sino que dejó claro que la plantilla actual no da más de sí. Habló de Nico Paz y Endrick como movimientos “que la entidad debe llevar a cabo”, pero el mensaje de fondo era otro: esto no basta. Y cuando nombró a Haaland y Olise en la misma frase, lo que hizo fue forzar un debate que el club quería evitar hasta después del 16 de febrero. ¿Necesita el Madrid un delantero estrella o puede seguir tirando de Mbappé y lo que haya?
Según fuentes del vestuario, la pregunta lleva meses resonando en los pasillos de Valdebebas. Algunos jugadores creen que la llegada de un nombre top es imprescindible para recuperar la ilusión de una afición que lleva dos años sin ver una Champions y sin disfrutar de su equipo. Otros piensan que el verdadero problema está en el centro del campo y la defensa, no arriba. Pero todos coinciden en algo: la directiva lleva demasiado tiempo sin dar un golpe en la mesa.
José Mourinho, que según todas las informaciones volverá al banquillo si Florentino gana, ya estaría trabajando en la confección de la plantilla. Y aquí está el otro punto de fricción: el portugués quiere poder real para fichar, no solo para entrenar. Mourinho nunca ha sido un técnico que se conforme con lo que le den. Exige. Y si Florentino le prometió autonomía para construir su Madrid, esa autonomía pasa por nombres como Rodri o Haaland. No por cesiones o fichajes low cost.
El problema es que todo esto está pasando en plena campaña electoral. Y las promesas de fichajes en campaña tienen un doble filo: o las cumples, o te explotan en la cara. Riquelme lo sabe y por eso dejó caer que tiene dos jugadores comprometidos antes incluso de conocer el resultado. Florentino, más cauto, prefiere no mover ficha públicamente. Pero en la zona noble de Chamartín reconocen que no pueden permitirse estar parados dos semanas. El mercado no espera. Y la competencia, tampoco.
Roncero, consciente o no, acaba de convertir sus tres fichajes en el termómetro de estas elecciones. Porque si Florentino gana y no trae a ninguno de esos nombres, la afición recordará quién prometió qué. Y si Riquelme gana y tampoco los trae, su presidencia habrá nacido muerta. Dos años de decepciones han dejado a la masa social del Madrid en un punto límite. Ya no basta con palabras. Quieren ver a Haaland con la camiseta blanca. O a Rodri recuperando balones. O a cualquiera que les devuelva la ilusión de ser el Real Madrid.
La directiva ya admite en privado que la zaga y el centro del campo necesitan refuerzos urgentes. Pero lo que Roncero ha puesto sobre la mesa es otra cosa: ¿y si el problema no es solo la defensa, sino también la falta de ambición arriba? Olise o Haaland no son solo nombres. Son dos filosofías distintas. Una, más asequible y con proyección. La otra, imposible de ignorar. Y el Madrid tiene que elegir.
¿Prefieres un golpe de ilusión inmediato con Haaland o una apuesta a medio plazo con Olise?





