
José Mourinho, 62 años, podría regresar al banquillo del Real Madrid catorce años después de su primera etapa. La cifra que maneja Florentino Pérez para convencer al luso es un contrato hasta 2027 con plenos poderes sobre el vestuario y el mercado de fichajes. ¿Salvación blanca o repetición de errores del pasado?
Según fuentes cercanas a la directiva, el acuerdo está prácticamente cerrado y solo espera la confirmación de Florentino en las elecciones del 8 de junio. Mourinho ya estaría trabajando en la confección de la plantilla para la próxima temporada, estudiando salidas y llegadas. El vestuario blanco, totalmente descontrolado tras dos años en blanco, necesita mano dura.
La operación genera división en el madridismo. Un sector lo recibe con los brazos abiertos, convencido de que solo un perfil como el del portugués puede devolver la autoridad perdida. Otro teme que su regreso signifique admitir un fracaso estratégico: volver al entrenador que dejó el club entre polémicas en 2013.
Mourinho concedió esta semana una entrevista distendida a TNT Sports donde habló de todo menos de fútbol. Confesó que de niño era “un poco vago” y le daba pereza leer, que su estadio favorito es San Siro y que la afición de la Roma le marcó por su lealtad. También reveló que solo sabe cocinar huevos revueltos y que su serie preferida es Peaky Blinders. Declaraciones ligeras que contrastan con el peso del fichaje que se avecina.
El contexto actual del Madrid es distinto al de 2010. Entonces llegaba para construir un proyecto ganador desde cero. Ahora aterriza en un vestuario roto, con figuras en decadencia y una plantilla que necesita renovación urgente. Florentino confía en que Mourinho, como hicieron Capello, Zidane o Ancelotti en sus segundas etapas, pueda reinventarse y adaptarse a un Madrid diferente.
Pero las dudas persisten. ¿Puede un entrenador de 62 años, con métodos de otra época, reconectar con futbolistas criados en la era de las redes sociales? ¿Aceptará el madridismo su discurso defensivo en plena crisis de identidad? Según fuentes del entorno del técnico, Mourinho está convencido de que este es su momento. Cree que la situación límite del club juega a su favor.
El mercado también observa con atención. Si Mourinho llega, varios nombres suenan con fuerza: desde la vuelta de Cristiano Ronaldo hasta fichajes sorpresa en defensa y mediocentro. La cláusula de rescisión que tiene con el Fenerbahçe no sería problema: el Madrid pagaría los 5 millones de euros sin pestañear. Lo que está en juego es mucho mayor que eso.
La afición blanca se debate entre la nostalgia y el escepticismo. Mourinho ganó una Liga, una Copa del Rey y dejó récords históricos. Pero también dejó un vestuario dividido y una guerra abierta con parte de la prensa. Catorce años después, el Madrid lo necesita tanto como lo teme. Y él lo sabe.
Enrique Riquelue, único rival electoral de Florentino, ya advirtió que este fichaje sería un error. Pero las encuestas dan al actual presidente como gran favorito. Si gana, Mourinho será blanco antes de que termine junio. La operación está en marcha. Los próximos días serán decisivos.
*¿Regreso triunfal o último cartucho de un presidente sin ideas?*





