
“Sería ideal que el Real Madrid tuviera un director deportivo”. La frase llegó desde Onda Cero, en plena noche de Radioestadio. Pero lo llamativo no fue solo el contenido, sino quién la pronunció: Toni Nadal, culé confeso, exentrenador de Rafa Nadal y una voz que jamás ha ocultado sus colores. ¿Crítica constructiva o provocación encubierta a siete días del 7 de junio?
Toni Nadal no se anduvo con rodeos. En medio de la recta final de la campaña electoral madridista, donde Florentino Pérez se perfila como claro favorito frente a Enrique Riquelme, el colaborador radiofónico lanzó un dardo directo al modelo de gestión del presidente blanco. “El presidente tiene que presidir, es más un tema económico. Al presidente lo que le pediría es una buena gestión económica, pero lo deportivo es para el director deportivo”, sentenció sin filtros. Según fuentes cercanas a la campaña de Riquelme, las palabras de Toni cayeron como agua de mayo, aunque nadie dentro del club se atreve a citarlas públicamente.
La intervención del mallorquín no se limitó a cuestionar la estructura interna del Madrid. También sentenció las opciones del candidato opositor: “Creo que Enrique Riquelme lo va a tener difícil”. Una lectura que hasta los más optimistas dentro del entorno de Riquelme comparten en privado. Florentino acumula seis Copas de Europa en sus mandatos, un Santiago Bernabéu renovado y una gestión económica que pocos discuten. Riquelme, por su parte, promete cambios, pero sin el peso histórico ni el apoyo mediático que arrastra el actual presidente.
Lo curioso es que Toni Nadal ya utilizó un discurso similar semanas atrás, antes de las elecciones del Barcelona. Entonces arremetió contra Joan Laporta con un argumento casi calcado: “Nos dejamos llevar por opiniones populistas que utilizan la demagogia para engañar”. Apoyó públicamente a Víctor Font, que terminó perdiendo. Ahora, su diagnóstico sobre el Madrid suena a espejo: “En el fútbol, cuando la pelota entra, es difícil desbancar al que está”. La frase resume la realidad de ambos clubes: los éxitos deportivos blindan mandatos, aunque la gestión interna genere dudas.
Según fuentes del vestuario blanco, la ausencia de un director deportivo ha sido tema de conversación recurrente en zona mixta, especialmente tras fichajes como los de Tchouaméni o Bellingham, operaciones en las que Florentino tuvo protagonismo directo. Algunos exjugadores, en off the record, han reconocido que “el modelo funciona, pero tiene riesgos cuando falla”. De momento, la candidatura de Florentino no incluye anuncio alguno sobre la creación de esa figura. José Ángel Sánchez, su mano derecha, sigue ejerciendo como CEO, pero sin el título formal de director deportivo.
La intervención de Toni Nadal reabre un debate que muchos creían cerrado en el madridismo: ¿hasta dónde debe llegar el poder del presidente en decisiones de plantilla? Florentino ha demostrado olfato en fichajes galácticos, pero también ha sufrido desaciertos sonados. La estructura vertical del club contrasta con modelos como el del Manchester City o el Bayern, donde el director deportivo tiene peso real. En el Barcelona de Laporta, Deco ocupa ese rol, aunque con Laporta también muy presente en las negociaciones.
El timing de las declaraciones tampoco es inocente. A una semana de las elecciones, cualquier voz externa que cuestione al favorito genera ruido. Que venga de un seguidor del Barça añade condimento extra. En redes sociales, la afición madridista reaccionó con dureza: “¿Desde cuándo un culé nos da lecciones?”, escribió una cuenta con miles de seguidores. Pero otros, más mesurados, reconocieron: “Dice lo que muchos piensan en silencio”.
Florentino Pérez, según su entorno, no ha respondido públicamente ni tiene intención de hacerlo. Su estrategia electoral pasa por evitar polémicas y exhibir resultados: la Decimoquinta, el nuevo Bernabéu, la estabilidad económica post-pandemia. Riquelme, en cambio, intenta aprovechar cualquier grieta, pero sin éxito visible en las encuestas internas que maneja el club. El próximo 7 de junio resolverá las urnas, pero el debate sobre la figura del director deportivo quedará abierto.
La pregunta final flota en el ambiente madridista desde anoche: ¿tenía razón Toni Nadal al pedir un cambio estructural, o es solo ruido de alguien que mira desde fuera? *¿Valentía para señalar lo obvio o injerencia de un culé en casa ajena?*





