
“Voy a muerte”. Dos palabras. Florentino Pérez las pronunció en Televisión Española mirando fijamente a cámara cuando le preguntaron por el Caso Negreira. No fue una declaración más en campaña electoral. Fue una amenaza en toda regla al Barcelona. ¿Estrategia política o guerra declarada?
El presidente del Real Madrid ha arrancado su campaña de reelección sin pedir permiso a nadie. En poco más de una hora de entrevista, Florentino destapó los trapos sucios de su rival Enrique Riquelme, lanzó un mensaje inquietante sobre el futuro de Vinicius, dejó abierta la puerta a Mourinho y, sobre todo, prometió llevar a la UEFA un dossier de tres años sobre “el caso de corrupción más grande de la historia”.
“Quiero mucho al Real Madrid y cuando veo que van por él, aquí estoy yo”, arrancó Florentino antes de señalar directamente a Riquelme. “Resulta que son los mismos de Calderón, que fue la etapa más siniestra de la historia del Real Madrid”, disparó sin anestesia. Y añadió un dato demoledor: “Dicen que este señor ha pedido un crédito al 54 por ciento anual. ¿Pero cómo se puede pedir eso? Da la sensación de que ha venido porque necesita el club para su empresa”.
Según fuentes cercanas a la directiva, Florentino tenía preparado cada dato, cada acusación. No improvisó nada. Sabía que esta entrevista marcaría el tono de una campaña que, sobre el papel, tiene ganada. Los sondeos internos le dan una ventaja aplastante. Pero el presidente no quiso dejar ningún flanco abierto.
La mención a Anas Laghrari, el joven empresario tecnológico vinculado al entorno madridista, también generó ruido. “¿Pero quién dice que quiere ser presidente? Si no tiene ni años para serlo. Simplemente nos ayuda, no tiene nada que ver. De fútbol sabe lo justo, para decir la verdad”, soltó Florentino con una sonrisa que ocultaba incomodidad. La pregunta flota: ¿por qué dedicarle tiempo si realmente no importa?
En el apartado deportivo, Florentino dejó caer dos bombas. Sobre Vinicius: “No sé si va a renovar. Si pregunta por mi opinión, yo deseo que siga en el Real Madrid porque es uno de los mejores jugadores del mundo”. Una declaración que sonó más a advertencia que a tranquilidad. Sobre el banquillo: “Estoy pensándolo. ¿Si tengo un nombre? Y dos. ¿Mourinho? Es un buen entrenador, claramente”. No cerró ninguna puerta. Ni siquiera la del portugués.
Pero fue al hablar del Caso Negreira cuando Florentino mostró su rostro más implacable. “Yo ahí voy a muerte. El que crea que me he olvidado se equivoca”, repitió dos veces la misma expresión. Y detalló: “Cuando acabe la campaña electoral le voy a dar un dossier elaborado durante tres años al presidente de la UEFA para que vean el caso de corrupción más grande de la historia”. Según fuentes del club, ese dossier incluye documentación, testimonios y un análisis exhaustivo de pagos y decisiones arbitrales.
Florentino rechazó cualquier debate cara a cara con Riquelme. “No voy a debatir con nadie, que hable él todo lo que quiera. Yo hablo aquí y lo explico todo”, zanjó. También negó con vehemencia cualquier intención de privatizar el club: “Eso quien lo dice son los malos. Hemos sufrido muchos ataques y LaLiga contribuyó porque nos querían quitar los ingresos económicos del Madrid para repartirlo entre todos los clubes”.
La entrevista duró 63 minutos. En ese tiempo, Florentino tocó todos los temas sensibles sin esquivar ninguno. Fue calculado, directo y, en momentos, inclemente. No buscó la empatía. Buscó el control absoluto del relato. Y lo consiguió.
Ahora, el madridismo se pregunta: ¿llegará realmente ese dossier a manos de la UEFA? ¿O fue solo un golpe de efecto electoral? Quedan días para las elecciones. Pero la sensación es clara: Florentino no ha venido a pedir el voto. Ha venido a recordar quién manda.
*¿Florentino jugará todas sus cartas contra el Barcelona o solo está marcando territorio de cara a la reelección?*





