
“Voy a muerte, quien se crea que me he olvidado…”. Florentino Pérez no dejó títere con cabeza en su entrevista con TVE. El presidente del Real Madrid apareció en el momento más delicado de su mandato, con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, y disparó contra todos. Contra su rival electoral, contra LaLiga, contra quienes cuestionan su gestión. Y sobre todo, contra el caso Negreira. ¿Sinceridad brutal o estrategia electoral?
La entrevista arrancó con una advertencia directa a Enrique Riquelme, su oponente en las urnas. “Da la sensación de que ha venido porque necesita al club para su empresa”, lanzó sin rodeos. Florentino no se conformó con eso y fue más allá, cuestionando públicamente que su rival haya solicitado “un crédito al 54% anual”, citando información de Bloomberg. “Yo estaba detectando un movimiento en la sombra que tenía el objetivo de desestabilizar el club a través de mi persona”, añadió, dibujando un escenario de conspiración.
Pero si algo captó la atención fue su insistencia en el ‘Caso Negreira’. El mandatario blanco confirmó que lleva tres años elaborando un dossier que entregará a la UEFA tras la final de la Champions. “Es el caso de corrupción más grande de la historia del fútbol”, sentenció. Según fuentes cercanas a la directiva, este movimiento busca presionar a los organismos internacionales para que actúen contra el Barcelona, aunque desde el club azulgrana siempre han negado cualquier irregularidad.
En zona mixta también habló de fútbol. Sobre José Mourinho, fue claro pero cauteloso: “Es un buen entrenador, pero todavía no he hablado con él”. Una declaración que abre la puerta sin confirmar nada, típica del estilo Florentino. Respecto a Vinicius, mostró optimismo: “No sé si va a renovar, pero yo quiero que siga. Es uno de los mejores jugadores del mundo”. La renovación del brasileño sigue en el aire, aunque el presidente dejó claro su deseo de retenerlo.
También defendió la figura de Anas Laghari, el empresario que genera suspicacias entre los socios. “Dicen que quiere ser presidente y no tiene ni los años para serlo. De fútbol entiende lo justo, pero sabe del mundo tecnológico”, explicó. Y sobre las acusaciones de querer privatizar el club, se mostró tajante: “Los que dicen eso son los malos. Yo quiero que cuando uno se muera, el patrimonio lo hereden sus hijos”.
Florentino confirmó que no habrá debate electoral. “No voy a debatir. Que hable él todo lo que quiera”, zanjó. Una decisión que ha generado críticas entre sectores del madridismo que pedían un cara a cara. Según fuentes del club, la estrategia pasa por controlar el mensaje sin dar espacio al rival.
Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Florentino lo ha puesto todo sobre la mesa: amenazas veladas, promesas de fichajes estelares y un dossier explosivo contra el Barcelona. La pregunta es inevitable. *¿Estamos ante el Florentino más combativo o ante un presidente acorralado que necesita ganar como sea?*





