
La tensión estalló en silencio, pero el mensaje ya ha llegado a todos los rincones de Valdebebas. Vinícius Júnior quiere cobrar como Kylian Mbappé. Florentino Pérez ha dicho que no. Y entre ambas posturas se ha abierto una grieta que amenaza con convertirse en abismo dentro del Real Madrid.
Lo que hace menos de un año parecía un trámite —renovar al brasileño hasta 2031 y blindarlo como pieza clave del proyecto— ahora es el problema más incómodo que tiene el presidente blanco sobre la mesa. Josep Pedrerol lo dejó claro en El Chiringuito: la continuidad de Vinícius está en duda. Y no solo por dinero. También por un desgaste evidente con una parte importante del madridismo que ya no lo ve intocable.
Según fuentes cercanas al club, Florentino sigue siendo uno de los principales defensores del brasileño en la directiva. Considera que Vinícius es uno de los activos más valiosos del Madrid y que debe seguir siendo pieza angular del equipo. Pero dentro de la junta hay resistencia. Mucha. Las exigencias económicas del entorno del jugador han generado malestar entre varios miembros del consejo, que ven desproporcionado igualar su salario al de Mbappé.
Porque ahí está el verdadero conflicto. En el Real Madrid consideran que el francés está por encima del brasileño tanto en rendimiento como en impacto mediático y comercial. Por eso la oferta que prepara el club es claramente inferior a lo que pide Vinícius. Y esa distancia entre propuesta y exigencia ha congelado las negociaciones desde hace semanas.
Pero hay algo más preocupante para el brasileño que el rechazo económico de Florentino: el cambio de percepción en las gradas del Santiago Bernabéu. Hace apenas un año, Vinícius era considerado intocable por la afición blanca. Hoy el ambiente es muy diferente. Determinadas actitudes dentro y fuera del campo han provocado cierto desapego entre el jugador y una parte significativa de los socios madridistas.
En el club son conscientes de ello. Saben que una renovación multimillonaria en plena campaña electoral no sería bien recibida por muchos madridistas. Y eso complica aún más la operación. Según fuentes del vestuario, algunos compañeros también han percibido el cambio. Vinícius ya no genera la unanimidad interna que tenía tras la final de París.
La llegada de Mbappé ha redistribuido todas las jerarquías en Chamartín. Florentino está completamente enamorado del proyecto con el francés como líder absoluto. Eso deja al brasileño en una posición más vulnerable de lo que nunca había estado desde su explosión definitiva. Y si Vinícius rechaza la propuesta de renovación a la baja, el Real Madrid ya no descarta abrir la puerta a una salida.
Por primera vez desde 2022, en el club se contempla seriamente la posibilidad de vender a Vinícius. No es el escenario preferido de Florentino, pero tampoco es ya un tabú. El mercado saudí sigue muy atento. Arabia lleva meses tanteando su entorno y podría lanzar una ofensiva multimillonaria este verano o en 2027, cuando su contrato actual expire.
Lo que parecía imposible hace seis meses empieza a tomar forma en los despachos del Bernabéu. La bronca no ha sido pública, pero la tensión interna es real. Vinícius quiere ser tratado como una estrella absoluta. Florentino no está dispuesto a ceder. Y el madridismo ya no lo defiende como antes.
*¿Acabará Vinícius aceptando una oferta a la baja o forzará su salida del Real Madrid este mismo verano?*





