
España y Francia se medirán este martes en Dallas en las semifinales del Mundial, un enfrentamiento que llega cargado de antecedentes recientes y con dos selecciones en momentos muy distintos de su trayectoria en el torneo. La Roja accede a su primera semifinal mundialista desde Sudáfrica 2010, mientras que los galos disputan su tercera semifinal consecutiva tras ser campeones en 2018 y subcampeones en 2022.
Desde el punto de vista estadístico, los números presentan un contraste llamativo. Francia es el equipo más goleador del torneo con 16 goles anotados y 14 asistencias repartidas, y Kylian Mbappé ha alcanzado los 20 goles en Mundiales en esta misma edición. España, por su parte, llega invicta al partido y habiendo encajado únicamente un gol en todo el torneo, lo que la convierte en la defensa más sólida de la competición. Son dos modelos distintos de llegar lejos: uno por la vía ofensiva, otro por la solidez colectiva.
El historial reciente entre ambas selecciones favorece a España. La Roja eliminó a Francia en la Eurocopa 2024 y volvió a imponerse en la última edición de la Nations League con un resultado de 5-4. Esos precedentes han marcado el tono del cruce verbal previo al partido, protagonizado en buena medida por Lamine Yamal. El joven extremo del Barcelona afirmó: “Sin ningún miedo, si alguien puede ir con seguridad contra Francia somos nosotros. Si alguien tiene que temer a alguien, son ellos a nosotros, somos los que los hemos eliminado antes.” Unas palabras que reflejan la confianza generada en el vestuario español tras las victorias acumuladas frente a los mismos rivales.
Ibrahima Konaté, central del Liverpool que acaba de confirmar su fichaje por el Real Madrid, respondió con mesura a las declaraciones de Yamal: “Puede decir lo que quiera. No hay que tener miedo a nadie. Lo importante es mantenerse con humildad y no caer en esa trampa, especialmente en este momento de la competición.” La réplica del defensor francés marca una postura deliberadamente serena, en contraste con el tono más desafiante del español. La mención al Real Madrid añade un matiz que no pasará desapercibido para el aficionado español: Konaté disputará esta semifinal contra la selección del país al que pronto pertenecerá como futbolista de club.
Yamal, elegido mejor jugador del partido ante Bélgica, ha sido uno de los grandes focos de atención en este torneo. El extremo abordó también las críticas sobre su aportación goleadora con una respuesta directa: “No me frustra. Gané la Eurocopa marcando un gol. Mientras gane el Mundial nadie en esta sala me va a decir ‘no has marcado’.” La frase resume bien el argumento del jugador: el colectivo por encima del protagonismo individual, y el título como único baremo que importa.
Tácticamente, la semifinal plantea un duelo de estilos con pocas concesiones de por medio. España ha construido su camino sobre una base defensiva muy compacta y un juego de posesión que le permite controlar los partidos sin necesidad de exponerse. Francia, en cambio, ha apostado por un fútbol más directo y vertical, con una capacidad de transición ofensiva que la convierte en peligrosa en cualquier momento. La gestión de los espacios en la zona intermedia será probablemente el factor determinante.
En nuestra opinión, la baja de goles encajados por España a lo largo del torneo es el dato más revelador del estado real del equipo. No se trata solo de solidez defensiva: habla de una organización colectiva que no depende exclusivamente de las individualidades, algo que históricamente ha caracterizado a los mejores momentos del fútbol español. Francia tiene más recursos individuales en ataque, pero llegar a una semifinal invicta y con un solo gol en contra no es un accidente estadístico.
El partido del martes en Dallas cerrará un capítulo más en una rivalidad que, en los últimos años, se ha inclinado del lado español. La historia reciente da argumentos a la confianza que transmite el vestuario de la Roja, aunque en una semifinal del Mundial los precedentes valen menos que el partido en sí.





