
El Barça volvió a golear, esta vez en Mestalla ante el Valencia, y dejó varias lecturas que van más allá del resultado. Pedri, uno de los grandes protagonistas, se deshizo en elogios hacia el vestuario y lanzó un aviso a la Liga: el hambre del equipo no tiene límite.
El canario fue claro sobre la dificultad real de estos partidos, aunque el marcador diga lo contrario: aquí nunca es fácil, aseguró, destacando además la variedad de gente que aporta gol arriba, con Raphinha, Fermín o Gabriel Jesús como ejemplos. También aprovechó para acabar con un debate instalado en la grada culé: su supuesta incompatibilidad con Rodri en el medio. Según Pedri, todo lo contrario: es muy cómodo jugar con él, y el entendimiento entre ambos promete crecer.
Hubo espacio también para el capítulo emotivo. El de Tegueste agradeció la ovación que recibió de la propia afición del Valencia al ser sustituido, un gesto que valoró especialmente por producirse en campo rival. Y remató con una frase que resume la temporada que quiere firmar el equipo: van a por todos los títulos.
Pero si algo llama la atención no es el 5-0, sino la reflexión de Hansi Flick después del partido. El técnico alemán, satisfecho con el dominio de su equipo desde el primer minuto, se permitió una duda en voz alta: cuando vas ganando 0-5, ¿hace falta seguir atacando con la misma intensidad? Flick no lo tiene claro, y pidió gestionar mejor el esfuerzo pensando en el calendario que se avecina. Una reflexión que contrasta con la manera en que su equipo sigue apretando incluso con la eliminatoria decidida, y que abre la pregunta de si el Barça sabrá dosificar fuerzas cuando llegue la exigencia europea.
En ese sentido, las amarillas mostradas también fueron parte del análisis. Flick fue directo: sirvieron para cortar contragolpes, y avaló la que vio Cubarsí como una decisión correcta del árbitro.
Gerard Martín, por su parte, subrayó la mentalidad competitiva que reina en el vestuario pase lo que pase en el marcador: aunque vayamos ganando por dos o tres goles, siempre queremos más. El central puso el foco en la polivalencia del equipo, tanto atrás como adelante, algo que según él genera un efecto sorpresa que descoloca al rival. Y no escatimó elogios para Joan García, a quien describió casi pegado a la defensa para cortar los balones largos.
Sobre los recién llegados, Martín fue rotundo: Gabriel Jesús y Rodri son jugadores de talla mundial, uno lo demostró desde el arranque y el otro al final del partido. Y no ocultó las ganas que ya tiene el vestuario de arrancar la Champions, la competición que, según reconoció, ilusiona especialmente a cualquier futbolista.
El Barça suma así un inicio liguero perfecto, pero la frase de Flick deja una incógnita interesante: ¿sabrá este equipo frenar cuando el resultado ya esté decidido, o su ambición jugará en su contra a la larga?





