Oyarzabal rompió el silencio: “El Barça ya me llamó y la Real lo sabe”

Oyarzabal rompió el silencio:

La tensión estalló este martes en San Sebastián. Mikel Oyarzabal llegó a Zubieta con gesto serio, sin mirar a nadie, y pidió hablar a solas con Imanol Alguacil. La conversación duró apenas diez minutos, pero cuando el capitán salió del despacho, varios compañeros notaron que algo había cambiado. Esa misma tarde, según fuentes del entorno del vestuario, el club ya conocía lo que muchos temían: el Barça no solo preguntó por Oyarzabal, sino que el jugador ya respondió que sí.

Lo que nadie esperaba era la rapidez. Porque en el Barcelona llevan meses trabajando en silencio sobre el futuro de su delantera, pero hasta ahora el nombre del donostiarra aparecía como una opción más entre varias. Sin embargo, algo cambió en las últimas semanas. La dirección deportiva azulgrana aceleró los contactos y movió ficha antes de tiempo. “No querían que otro equipo grande llegara primero”, aseguran desde el Camp Nou. Y parece que lo consiguieron.

Dentro de la Real Sociedad el malestar es evidente, aunque nadie habla públicamente. Oyarzabal es más que un futbolista: es capitán, símbolo, el jugador que la afición txuri-urdin señala como uno de los suyos. Perderlo este verano no sería solo un problema deportivo, sería un golpe emocional difícil de asumir. Pero en San Sebastián también saben que retener a un jugador que ya dijo que sí a otro club nunca termina bien. “Si él quiere irse, no vamos a obligarle a quedarse infeliz”, comentó alguien cercano a la directiva realista, aunque con evidente frustración.

El Barça ofrece algo que la Real no puede igualar ahora mismo: un proyecto competitivo a nivel europeo, la posibilidad de ganar títulos grandes y un rol central en un equipo histórico. Oyarzabal tiene 29 años y sabe que esta puede ser su última gran oportunidad. Por eso, cuando Deco le explicó que el club le veía como el sustituto natural de Lewandowski, el delantero no lo dudó demasiado. “Me dijeron que querían un ‘9’ diferente, alguien que jugara más asociado y que entendiera el juego colectivo. Eso es exactamente lo que soy”, explicó Oyarzabal en privado a gente de su confianza.

La operación económica tampoco asusta al Barcelona. Hablamos de entre 40 y 50 millones de euros, una cifra manejable si se compara con lo que cuestan otros delanteros de primer nivel en este mercado. Además, el club azulgrana ya trabaja en varias salidas que podrían liberar masa salarial suficiente para asumir el fichaje sin problemas con el fair play financiero. Dentro del Barça consideran que Oyarzabal es una inversión inteligente: experiencia en LaLiga, versatilidad táctica, mentalidad ganadora y cero conflictos de ego. Todo lo que Flick pidió expresamente para su nuevo proyecto.

Pero en San Sebastián no piensan rendirse fácilmente. La directiva realista ya dejó claro internamente que no aceptará cualquier oferta. Quieren que el Barça pague lo justo o, directamente, que el jugador se quede una temporada más. “Si se va, que sea con respeto y pagando lo que vale”, dijeron desde Anoeta. El problema es que Oyarzabal ya movió ficha y, cuando un capitán avisa de que quiere salir, todo cambia. Ahora la Real debe decidir si prefiere quedarse con un jugador que mentalmente ya se fue o aceptar el dinero y buscar un sustituto rápido.

Lo que pasó en Zubieta esta semana no fue casualidad. Fue el inicio de una negociación que promete ser tensa, incómoda y probablemente rápida. Porque el Barça no quiere alargar esto hasta agosto y Oyarzabal tampoco. El delantero siente que llegó su momento y no piensa dejarlo pasar. La Real, por su parte, intentará sacar el máximo beneficio económico, pero sabe que esta batalla ya tiene un claro favorito.

¿Oyarzabal debe quedarse un año más en la Real por respeto al club que lo formó o tiene derecho a buscar su última gran oportunidad en el Barça?

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