¿Julián Álvarez sabotea al Atlético? Deco ya ofreció 70M + Ferran Torres

¿Julián Álvarez sabotea al Atlético? Deco ya ofreció 70M + Ferran Torres

La Araña quiere vestir de azulgrana. Y no está dispuesto a esperar.

Mientras en el Metropolitano diseñaban el próximo curso con Julián Álvarez como pilar inamovible, el argentino y su entorno tejían en paralelo una operación que amenaza con desmontar todo el tablero. El miércoles 27 de mayo, Deco y Fernando Hidalgo, agente del delantero, mantuvieron un encuentro discreto pero definitivo: contrato sobre la mesa, detalles del proyecto, fichas encajadas. Según fuentes próximas al vestuario rojiblanco, la noticia cayó como un jarro de agua fría. “Nadie se esperaba que Julián moviera ficha tan rápido”, reconocen en privado. La palabra que circula por los pasillos del Wanda es directa: sabotaje.

El Barcelona no perdió el tiempo. Apenas 24 horas después de la reunión Deco-Hidalgo, los azulgranas activaron el teléfono rojo con el Atlético: 70 millones de euros más Ferran Torres. Una oferta a la carta que desde Barcelona consideran generosa y desde Madrid califican de insuficiente. El Atleti, tajante, rechazó la propuesta sin abrir negociación. La respuesta fue inmediata y sin matices: si el Barça quiere a la Araña, deberá soltar 120 millones limpios. Nada de intercambios, nada de plazos cómodos, nada de rebajas por relación histórica.

Mateu Alemany ya había comenzado a mover piezas por Bernardo Silva, convencido de que Álvarez seguiría siendo el eje del proyecto colchonero. Ahora observa cómo su planificación meticulosa se tambalea. Porque perder a Julián no es solo perder goles: es perder timing, es perder margen, es perder opciones. La liquidez que podría generar su venta —entre 100 y 150 millones según quién negocie— abre un universo de fichajes, sí, pero también un vacío enorme en el once titular. ¿A quién fichar que garantice lo mismo? ¿Con qué tiempo? ¿Y si el Barcelona decide esperar y fichar libre dentro de un año?

En el vestuario, las miradas se cruzan. Algunos compañeros entienden la ambición de Julián; otros no perdonan que haya movido ficha sin avisar. “Es su carrera, pero también es nuestro proyecto”, se escucha entre líneas. La tensión ya no es solo entre clubes: es interna, palpable, incómoda. Porque cuando un futbolista presiona de esta manera, la ruptura con el entorno es inevitable. Y porque el Atlético tiene memoria: en los últimos años ha vendido bajo presión a Griezmann, a Lucas, a Rodri. Siempre bajo presión. Siempre tarde. Siempre perdiendo poder de negociación.

La pelota está ahora en el tejado del Barcelona. ¿Tienen 120 millones limpios? ¿Están dispuestos a pagar esa cifra por un delantero de 27 años cuando Lewandowski todavía rinde? ¿O confían en que el Atlético, como tantas veces, cederá ante la presión del jugador?

¿Debe el Atlético mantener a Julián aunque no quiera quedarse, o venderlo ya por 120 millones y reconstruir desde cero?

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