
Hafiz Gariba representa una de las historias más singulares de captación en la historia reciente de La Masía. Este central ghanés de 18 años llegó al FC Barcelona por una vía totalmente inusual que involucró a la Fundación Marcet, un equipo de Cuarta Catalana y la pugna con el Real Madrid.
Con apenas 15 años, Gariba fue detectado por la Fundación Marcet durante unas pruebas en una academia de Accra, Ghana. Procedente de un entorno humilde, recibió una oportunidad que cambiaría su vida: residencia, estudios y competición en Barcelona. Esta fundación, especializada en formar jóvenes talentos nacionales e internacionales, ha sido también el trampolín de otros futbolistas como Eder Aller, actual portero del Barça Atlètic.
Sin embargo, los obstáculos burocráticos impidieron su fichaje inmediato por un club importante. La solución provisional fue el Codolar, un modesto conjunto de Cuarta Catalana que disputaba sus partidos en el campo del Horta, cerca de las instalaciones de la Fundación. Aunque el escaparate era el más bajo del fútbol catalán, el rendimiento de Gariba no pasó desapercibido.
Los informes hablaban de un central muy joven, con velocidad excepcional en espacios cortos, potencia física destacada y envergadura. Ojeadores del FC Barcelona y del Real Madrid se desplazaron personalmente para evaluarlo. Ambos clubes presentaron propuestas formales para incorporarlo a sus canteras. Fue determinante la intervención de Toni Hernández, entonces responsable en la formación azulgrana y actualmente director de cantera del Los Angeles FC, quien apostó decididamente por el jugador ghanés. El Barcelona ganó la partida.
Gariba se incorporó al Juvenil B en enero de 2025 y apenas seis meses después ya formaba parte del Juvenil A. Durante la temporada 2025/26, bajo la dirección técnica de Pol Planas, se convirtió en pieza indiscutible del equipo. Fue titular en los encuentros decisivos de la Copa de Campeones, demostrando su valía pese a arrastrar una lesión de rodilla sufrida a principios de 2026.
Su actuación en la final ante el Real Madrid, aunque terminó en derrota, dejó sensaciones muy positivas en el club. Los responsables técnicos del Barcelona destacan especialmente su velocidad, su potencia en los duelos individuales y su capacidad para iniciar el juego desde atrás. También han identificado aspectos mejorables en concentración y regularidad, pero consideran que el margen de progresión es amplio dada su juventud y experiencia.
El central tiene contrato vigente por dos años más con el Barça Atlètic y la dirección deportiva espera que se consolide como uno de los referentes del filial en la próxima temporada. Existe incluso la posibilidad de que Belletti, técnico del primer equipo, le convoque para la pretemporada programada para el 20 de julio, aunque esta decisión aún no ha sido confirmada oficialmente.
Fuera del terreno de juego, Gariba mantiene un perfil discreto y prácticamente no tiene presencia en redes sociales. Con sus primeros ingresos como futbolista profesional ha podido ayudar económicamente a su familia en Accra. Intenta visitarles cuando las circunstancias lo permiten, pese a la distancia y las complicaciones logísticas.
La trayectoria de Hafiz Gariba ejemplifica cómo el talento puede abrirse camino desde los escenarios más modestos hasta las categorías formativas de uno de los clubes más importantes del mundo. Su historia también pone en valor el trabajo de estructuras como la Fundación Marcet en la detección y desarrollo de jóvenes promesas internacionales.





