
El Real Madrid no detiene su actividad en el mercado. Desde que Florentino Pérez renovó su presidencia, el club blanco ha encadenado movimientos sin pausa. Ahora, tras la salida de Nico Paz, se abre una nueva fase: cerrar los tres últimos fichajes que Mourinho ha puesto sobre la mesa. Un central, un mediocampista y un delantero de área. Tres posiciones, tres nombres concretos, y una condición innegociable: primero hay que vender.
En defensa, el objetivo es Alessandro Bastoni. Mourinho considera que la línea defensiva sigue siendo frágil pese a la incorporación de Konaté. Cuenta con Huijsen, Rüdiger y Militao, pero los dos últimos han arrastrado problemas físicos que generan incertidumbre. El técnico portugués no contempla a Raúl Asencio en sus planes, y si el canterano acepta salir, el club intentará cerrar la llegada del italiano. Sin esa venta, no habrá operación.
En el centro del campo, Enzo Fernández es la primera opción de Mourinho. Para que el argentino del Chelsea llegue, uno de los actuales centrocampistas deberá marcharse. Camavinga no quiere salir, por lo que el club ha puesto sobre la mesa la posibilidad de traspasar a Tchouameni. Cualquiera de los dos podría ser la salida que financie y libere el espacio para el fichaje que el entrenador considera imprescindible.
En ataque, la situación es la menos definida de las tres. Mourinho frenó la salida de Gonzalo García al no obtener garantías de que llegaría un delantero goleador. Sin embargo, la opción de que el canterano salga en busca de minutos sigue abierta. En ese caso, el perfil buscado sería el de un delantero experimentado, alto y con olfato de gol, similar a Joselu. Un futbolista capaz de resolver partidos complicados desde el banco.
En nuestra opinión, el planteamiento de Mourinho es coherente, pero depende de demasiadas variables que el club no controla completamente. El caso más delicado es el del centro del campo: si Camavinga se niega a salir y Tchouameni no encuentra destino, la operación Enzo Fernández se bloquea. El Chelsea no está obligado a negociar en condiciones desfavorables, y el Real Madrid podría llegar tarde al mercado si no resuelve las salidas con rapidez. En cuanto al central, la lógica es más clara: sin la venta de Asencio, no hay Bastoni, y Mourinho tendría que conformarse con lo que tiene. El fichaje del delantero, por su parte, es el más difuso y el que menos urgencia tiene según el propio entorno del club. Por otro lado, la voluntad de Florentino Pérez de incorporar un nombre de alto perfil, con Michael Olise como referencia mencionada, abre una tensión implícita con la visión más pragmática del técnico, que no prioriza ese tipo de incorporación.
¿Logrará Mourinho los tres refuerzos que pide, o las ventas pendientes frustrarán sus planes antes de que cierre el mercado?





