¿Mourinho o la amputación? La última oportunidad del trío que no funciona

¿Mourinho o la amputación? La última oportunidad del trío que no funciona

Tres entrenadores han pasado. Tres temporadas sin gloria. El Real Madrid sigue buscando la fórmula para que Mbappé, Vinicius y Bellingham funcionen juntos, y el tiempo se agota. Porque si José Mourinho —que tiene el 99% de las papeletas para el banquillo— tampoco lo consigue, solo quedará una salida en 2027: cortar por lo sano.

Nadie lo dice en voz alta, pero en los pasillos del Bernabéu ya circula la pregunta incómoda: ¿y si este trío simplemente no casa? Florentino Pérez y Enrique Riquelme hablarán de fichajes, de proyectos, de futuro. Pero ninguno tocará el verdadero problema. Tres de los futbolistas mejor pagados del planeta, tres temporadas sin encajar, tres entrenadores que no supieron —o no pudieron— hacerlos funcionar como se esperaba. Ancelotti intentó la diplomacia. Xabi Alonso apostó por la identidad. Arbeloa ni siquiera tuvo tiempo. Todos fracasaron en lo mismo: convertir estrellismo individual en éxito colectivo.

Según fuentes del entorno del vestuario, la sensación interna es que el problema no es técnico, sino de egos mal gestionados. Mbappé llegó para ser el líder indiscutible, pero se encontró con un Vinicius que ya había conquistado Europa y no piensa ceder terreno. Bellingham, mientras tanto, pasó de héroe a secundario en cuestión de meses, atrapado en un esquema que nunca termina de definirse. Los tres comparten bandera de franquicia, pero no comparten espacios en el campo. Y eso, en el fútbol de élite, es letal.

La realidad es brutal: pensábamos que este trío iba a aniquilar rivales como una apisonadora. En cambio, hemos visto partidos donde los tres parecen jugar en dimensiones paralelas. En Santander bajo la lluvia, en Vallecas hundidos en el barro, en casa contra un Osasuna que se cierra atrás. Ahí es donde se nota. No están para elegir. No se han ganado el derecho de hacer de Cristiano, Kroos o Modric, esos que podían permitirse noches flojas porque ya habían dado cuatro Champions al club. Estos tres, por estatus y salario, deberían liderar. Pero liderazgo sin títulos es solo ruido.

Y ahora llega Mourinho. El único entrenador con autoridad suficiente para ponerlos en su sitio. El portugués que hizo llorar a Cristiano Ronaldo por no defender, que le dijo a Özil en la cara que su novia no le convenía, que se enfrentó al 70% de la prensa madrileña sin pestañear. Si alguien puede meter en cintura a tres galácticos desorientados, es él. Pero si ni Mourinho lo logra, la solución es clara: en 2027, cuando expire el contrato de Vinicius, habrá que amputar. Uno de los tres tendrá que irse. No hay margen para un cuarto año sin títulos grandes.

Porque un tercer año consecutivo sin tocar metal sería demasiado. No para el madridismo, que ya ha vivido sequías peores. Sino para ellos tres. Para su credibilidad. Para la narrativa que los envuelve como los herederos de una era dorada que, por ahora, solo existe en los contratos y en las portadas. El Real Madrid no puede permitirse ser un museo de talentos desconectados. O funciona en la 2025-26, o alguien sobra.

¿Mourinho salvará al trío… o confirmará que nunca debieron estar juntos?

Related posts