
Pep Guardiola, técnico del Manchester City cuyo contrato finaliza el próximo 30 de junio, concedió unas declaraciones en las que analizó el impacto de la Liga de Campeones sobre los proyectos deportivos, tomando como referencia al FC Barcelona que actualmente dirige Hansi Flick.
El entrenador catalán fue tajante al respecto: «La Champions destroza proyectos, espero que con el Barça de Flick no sea el caso, que por el hecho de no ganarla se piense que todo no es bueno». Una reflexión que apunta directamente a la tendencia de los clubes y sus aficiones de medir el éxito de una temporada exclusivamente en función del rendimiento en la competición europea más prestigiosa.
Guardiola también apuntó a los factores que, a su juicio, condicionan el resultado en la Champions League, más allá de la calidad del equipo. «En la Champions hay que llegar bien al final, sin lesionados, la influencia de los árbitros es grandiosa en esta competición», señaló, subrayando el componente de azar y circunstancias externas que rodean al torneo continental.
En contraposición, el técnico reivindicó el valor de la Liga como el verdadero termómetro de la solidez de un equipo a lo largo de la temporada. «La Liga es la que te da la consistencia», afirmó, dejando claro que para él la regularidad semana a semana en el campeonato doméstico refleja mejor la calidad real de un proyecto.
Guardiola fue aún más explícito al pedir que no se juzgue negativamente al Barça de Flick si no alcanza la final o no se proclama campeón de Europa: «Lo importante es que el día a día sea bueno, que el equipo siga creciendo y que no piensen que por no llegar a la final de la Champions o no ganarla, la temporada es mala. Lo que marca la base de una temporada son las Ligas».
Estas palabras adquieren especial relevancia en el contexto actual del fútbol europeo, donde los clubes de primer nivel son evaluados con frecuencia casi exclusivamente por sus resultados en la Champions League, lo que genera una presión desmedida sobre entrenadores y plantillas. Desde una perspectiva analítica, el argumento de Guardiola pone de relieve que una sola eliminación en la competición europea —que puede depender de un penalti, una lesión clave o una decisión arbitral— no debería invalidar meses de trabajo y progreso colectivo.
El proyecto de Flick en el Barça, que atraviesa una reconstrucción tanto deportiva como económica, parece ser el telón de fondo que inspira la reflexión de Guardiola. La continuidad de un proceso a largo plazo, según el técnico, no debería quedar supeditada a los vaivenes de una eliminatoria europea.
*Las declaraciones de Pep Guardiola fueron recogidas por OneFootball. No se ha proporcionado el contexto exacto ni la fecha en que fueron realizadas.*





