
La renovación de Vinicius Junior con el Real Madrid sigue sin resolverse a primeros de julio, y la brecha económica entre las partes no muestra señales de cerrarse a corto plazo. El contrato del delantero brasileño expira en junio de 2027, lo que deja al club con un margen de tiempo cada vez más ajustado para atar al jugador a largo plazo.
Según información de Nacho Peña publicada en The Objective, la propuesta actual de Florentino Pérez se sitúa en 23 millones de euros netos anuales. El propio Peña señaló que ‘después del Mundial se la van a subir a 25 millones al año, pero el jugador está pidiendo ganar 30’. Esa diferencia de cinco millones con respecto a la oferta post-Mundial —y de siete con la actual— es el principal obstáculo en unas negociaciones que llevan enquistadas aproximadamente año y medio.
El punto de referencia de Vinicius es el salario de Kylian Mbappé, quien percibe en torno a 30 millones de euros anuales si se incluye la prima de fichaje prorrateada. El brasileño reclama una equiparación salarial con el francés, lo que el club no ha aceptado hasta ahora. A ello se suma una exigencia adicional: una prima de renovación, figura que no tiene precedentes en la historia del Real Madrid y que Florentino Pérez se ha negado a contemplar. La única vía de flexibilidad que el club parece dispuesto a explorar es la relativa a los derechos de imagen.
Con el Mundial de 2026 como horizonte, ambas partes parecen haber aplazado la siguiente ronda de negociaciones a la conclusión del torneo. La lógica del club es que un buen rendimiento de Vinicius en la competición podría justificar una mejora de la oferta hasta los 25 millones, aunque esa cifra aún se quedaría por debajo de lo que pide el jugador. Mientras tanto, el contrato continúa su cuenta atrás hacia 2027.
En nuestra opinión, la postura de ambas partes refleja una negociación donde los principios institucionales pesan tanto como las cifras. El Real Madrid ha construido durante décadas una política salarial basada en la jerarquía interna y en la ausencia de primas de renovación; ceder en cualquiera de esos dos puntos crearía un precedente difícil de gestionar con el resto del vestuario. Por su parte, Vinicius tiene argumentos deportivos sólidos para reclamar paridad con Mbappé, y con dos años de contrato por delante, su posición negociadora no es débil. Si el club no eleva su oferta de forma significativa tras el Mundial, el riesgo de llegar a la recta final del contrato sin acuerdo es real.





