
El futuro de Eduardo Camavinga en el Real Madrid está lejos de estar garantizado. El club blanco ha comenzado a evaluar una posible venta del centrocampista francés, fijando un precio de salida en torno a los 60 millones de euros, una cifra que contrasta con los 100 millones que llegó a valer hace apenas unos meses según Transfermarkt, que sitúa ahora su valor de mercado en 50 millones.
La llegada de Bernardo Silva y la posible incorporación de Enzo Fernández han reconfigurado el centro del campo madridista, reduciendo el espacio que Camavinga tenía asegurado en el esquema del equipo. En ese contexto, el club ha decidido escuchar ofertas por el jugador, algo que hasta hace poco parecía impensable dado el perfil y la edad del futbolista, que aún tiene 23 años. Camavinga, por su parte, tiene intención de quedarse en Madrid y no ha solicitado su salida, pero la decisión final recaerá en buena medida en el nuevo entrenador, José Mourinho, que asumirá su cargo el próximo 13 de julio de 2026.
En el mercado internacional, el interés no falta. Según informan ESPN, TEAMtalk y The Athletic, Liverpool, Chelsea y Manchester United están siguiendo de cerca la situación del centrocampista. Clubes de Italia y Francia también habrían mostrado atención, aunque ninguna oferta formal ha trascendido hasta el momento. La cotización del jugador en el mercado inglés podría verse afectada, además, por su ausencia en la convocatoria de la selección francesa para el Mundial 2026, un hecho que L’Équipe también ha destacado como una señal del momento delicado que atraviesa el jugador a nivel individual.
Mourinho tendrá en sus manos una decisión determinante: si el técnico portugués considera que Camavinga encaja en su sistema, el club podría reconsiderar la operación. Si no, el Madrid estaría dispuesto a cerrar una venta que reforzaría las arcas del club antes del cierre del mercado de verano.
En nuestra opinión, la situación de Camavinga refleja con claridad cómo una planificación deportiva ambiciosa puede dejar sin lugar a jugadores que, hace apenas un año, eran considerados intocables. La combinación de una pérdida de valor de mercado significativa, la exclusión de la selección francesa y la llegada de una nueva dirección técnica bajo Mourinho coloca al centrocampista en una posición de vulnerabilidad real. Con 60 millones como precio de salida y una competencia interna que no para de crecer, el Real Madrid parece haber tomado ya una decisión de facto, aunque la ratificación definitiva quedará en manos del nuevo técnico a partir del 13 de julio.





