
El futuro de Ferran Torres apunta cada vez más a París. El delantero del Barcelona, de 26 años, habría alcanzado un acuerdo de principio con el PSG para incorporarse al club francés tras el Mundial 2026, según informa Gianluca Di Marzio. La operación, sin embargo, todavía no está cerrada por la diferencia económica entre lo que pide el Barcelona y lo que ha puesto sobre la mesa el conjunto parisino.
El Barcelona ha fijado un precio de 50 millones de euros para la venta de Torres, mientras que el PSG ha presentado una oferta de 45 millones entre cantidad fija y variables. Esa brecha de cinco millones es el principal obstáculo en las negociaciones actuales. Por su parte, Luca Bendoni, de Sky Sport, apunta en la misma dirección: “Ferran Torres ha dado su visto bueno a un traspaso al PSG después del Mundial, quiere el movimiento”.
Desde el punto de vista deportivo, la temporada 2025-26 ha sido la mejor de Ferran Torres como blaugrana en términos de rendimiento: 16 goles en 33 partidos de LaLiga, unas cifras que justifican tanto el interés del PSG como el precio que el Barcelona ha establecido para no negociar por debajo de lo que considera justo. El jugador valenciano, formado en el Valencia CF y con pasado en el Manchester City, lleva años intentando consolidarse en el primer nivel europeo, y esta campaña ha dado señales claras de que puede rendir con regularidad.
La figura de Luis Enrique tiene un peso específico en esta operación. El técnico asturiano conoce a Ferran Torres desde su etapa al frente de la Selección Española, lo que facilita el encaje del jugador en el sistema del PSG. El club francés busca cubrir la baja de Gonçalo Ramos, que ha salido rumbo al AC Milan, y paralelamente mantiene negociaciones en torno a Randal Kolo Muani. Torres encajaría como un delantero versátil con capacidad para jugar en distintas posiciones del ataque.
Para el Barcelona, la venta de Torres no sería solo una operación de salida: según diversas fuentes, el club catalán tiene intención de utilizar los ingresos generados para reforzar su ataque con Julián Álvarez. Esto convierte el traspaso de Torres en una pieza clave dentro de la planificación económica y deportiva del club de cara al mercado de verano.
Cuando se le preguntó por los rumores sobre su futuro, el propio Torres fue escueto: “No sé y no me importa ahora”. Una respuesta que, en el contexto de toda la información disponible, resulta cuanto menos llamativa. En nuestra opinión, el hecho de que el jugador haya dado ya su visto bueno al movimiento y que exista un acuerdo de principio con el PSG hace que la conclusión de esta operación dependa casi exclusivamente de que ambos clubes acerquen posturas en el apartado económico. Con cinco millones de diferencia sobre la mesa, el desenlace podría llegar antes de lo previsto.





