Valles se burló de Mbappé antes del penalti: la frase que soltó en pleno Bernabéu

Valles se burló de Mbappé antes del penalti: la frase que soltó en pleno Bernabéu

Hay penaltis que se paran con los reflejos y otros que se paran con la cabeza. El que Álvaro Valles detuvo a Kylian Mbappé en el tramo final del Betis-Real Madrid perteneció claramente a la segunda categoría, y eso es lo que lo convierte en algo más que una simple parada providencial.

El marcador reflejaba 1-0 para los verdiblancos cuando el árbitro señaló la pena máxima que podía haber roto el partido. Todos los focos apuntaban al francés, uno de los mejores ejecutores del mundo desde los once metros. Pero Valles no llegó a ese momento en blanco. Llevaba noventa minutos, y en realidad mucho antes, haciendo los deberes.

Según contó el propio portero sevillano tras el pitido final, la decisión sobre hacia qué lado tirarse no fue una corazonada de última hora. Había estudiado los penaltis anteriores de Mbappé y detectado un patrón: el delantero repetía dirección en sus últimos lanzamientos. Sabía dónde me iba a tirar si él lanzaba, desde que empezó el partido, admitió Valles, dejando claro que la clave estuvo en el trabajo previo y no en la improvisación.

Pero hubo algo más, y es la parte que más ha dado que hablar. Antes de que Mbappé colocara el balón en el punto de penalti, Valles se acercó a él con un comentario que buscaba, según sus propias palabras, desconcentrarlo. Le dijo, entre bromas, qué suerte tener un penalti en el último minuto. Un dardo verbal lanzado con la sonrisa puesta, pensado para plantar una mínima duda en la cabeza del atacante justo antes de la ejecución.

La jugada, en cualquier caso, no habría tenido el mismo valor sin el resto del trabajo defensivo del Betis. El equipo de Mourinho apretó con todo en los minutos finales, buscando el empate que hubiera sido un golpe durísimo para las aspiraciones béticas. Resistir esa presión, mantener el orden y llegar con opciones al penalti fue mérito colectivo, algo que el propio Valles quiso subrayar por encima de su actuación individual.

Lo cierto es que el guion de este tipo de duelos suele estar escrito de antemano: equipo grande domina, equipo pequeño sufre y, casi siempre, el margen de error se paga caro. Esta vez el margen se cerró gracias a un portero que decidió no fiarlo todo al instinto. Estudiar al rival, elegir el momento para hablarle al oído y no perder la calma bajo palos: ese cóctel es el que terminó certificando una de las victorias más importantes de la temporada para el Betis, con la portería a cero incluida ante uno de los ataques más temidos de Europa.

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