
El Real Madrid volvió este domingo a los trabajos en Valdebebas con la mente puesta ya en el Inter de Milán, dejando atrás el tropiezo ante el Betis. José Mourinho recibió una noticia que le alivia parcialmente el panorama: Endrick, Thiago Pitarch y Aurélien Tchouaméni se ejercitaron con normalidad junto al resto del grupo, un movimiento que cobra especial relevancia dado el mapa de bajas que maneja el técnico portugués.
La lista de ausencias confirmadas incluye a Eduardo Camavinga, Arda Güler y Bernardo Silva, sumadas a las ya conocidas de Eder Militão, Rodrygo Goes, Raúl Asencio y Ferland Mendy. Este último, de hecho, ni siquiera figura en la Lista A del conjunto blanco para la Champions League, un detalle que pasó casi inadvertido pero que abre la puerta a Sergio Martínez como su sustituto en la inscripción europea.
El verdadero interrogante no es si estos tres futbolistas entrenaron, sino si realmente estarán en condiciones de competir. Tanto Endrick como Tchouaméni y Pitarch arrastran semanas sin ritmo de competición, y el choque ante los italianos exige un nivel físico que no se recupera solo con una sesión de entrenamiento. Sin embargo, la escasez de efectivos podría inclinar la balanza: Mourinho podría verse obligado a incluirlos en la convocatoria simplemente para completar la lista, aunque eso no garantice minutos.
Un rompecabezas en el mediocampo
El dato más intrigante está en el centro del campo. Con Camavinga fuera y Tchouaméni en duda por la falta de ritmo, Mourinho todavía no ha decidido quién acompañará a Fede Valverde en esa zona clave del terreno de juego. La decisión se retrasará hasta última hora, lo que deja abierta la posibilidad de sorpresas en el once inicial.
Esta indefinición no es un detalle menor. El propio Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del club, remarcó la exigencia del nuevo formato de la Champions League tras el sorteo en Mónaco: cada partido, según explicó, funciona casi como una final, porque ahora se compite contra todos los equipos del grupo único. El objetivo pasa por meterse entre los ocho primeros, aunque lo ideal sería estar entre los cuatro que aseguran ventaja de campo hasta el final del torneo.
Con ese horizonte marcado, el Real Madrid llega a este primer compromiso europeo con más preguntas que certezas. La plantilla se estira, los tiempos de recuperación no dan tregua y Mourinho deberá tomar decisiones arriesgadas para no arrancar con mal pie una competición que, según el propio club reconoce, no perdona ningún tropiezo desde la primera jornada.





