
El parte médico del Real Madrid empieza a despejarse justo cuando el calendario aprieta. En la última sesión en la Ciudad Deportiva, Carlo Ancelotti… perdón, quien dirija ahora el once, recuperó piezas que llevaban semanas fuera del once tipo, y lo hizo con margen suficiente antes de un choque de máxima exigencia europea.
Aurélien Tchouaméni fue el primero en llamar la atención. El francés se ejercitó a un ritmo idéntico al del resto del grupo, sin restricciones ni trabajo diferenciado, señal que en el cuerpo técnico suelen interpretar como luz verde. Su regreso no es un detalle menor: sin él, el mediocampo blanco pierde el filtro físico y la lectura táctica que ningún otro futbolista de la plantilla replica igual.
Más llamativo aún es el caso de Endrick. El delantero brasileño, que ha pasado buena parte de la temporada entre el gimnasio y las gradas, volvió a pisar césped con normalidad plena. Y no se trata solo de un entrenamiento más: fuentes cercanas al club, recogidas por COPE, apuntan a que tanto él como el tercer nombre de esta lista podrían formar parte de la convocatoria contra el Inter de Milán.
Ese tercer nombre es Thiago Pitarch. El canterano estuvo a un paso de salir cedido este mismo mercado, una operación que finalmente no se cerró. Semanas después, aparece entrenando junto al primer equipo como uno más, en un contexto donde cualquier centrocampista con hambre de minutos suma.
Lo interesante no es solo que vuelvan tres futbolistas: es la combinación. Tchouaméni aporta el equilibrio que la defensa necesita después de encajar en el último choque liguero ante el Betis, un gol que dejó dudas sobre la concentración de la zaga. Endrick, por su parte, es la variante de velocidad y definición que el ataque necesita cuando los partidos se cierran. Y Pitarch representa esa costura entre cantera y necesidad, el recurso de urgencia que puede aparecer cuando menos se espera.
La pregunta que queda en el aire es si Ancelotti (o quien esté al mando) se atreverá a meter de inicio a Endrick o Pitarch en un partido de la exigencia del Inter, o si el regreso será progresivo, empezando por minutos desde el banquillo. Lo que parece claro es que la plantilla, tras una semana de bajas acumuladas, respira un poco más ancha justo antes de un cruce que no admite errores.
El aficionado, mientras tanto, sigue con la lupa puesta en la defensa. Las dudas tras el gol del Betis no se disipan solo con regresos ofensivos, y ahí es donde Tchouaméni tendrá que demostrar que su vuelta no es solo un nombre más en la lista de convocados, sino la solución real a un problema que viene arrastrándose desde hace varias jornadas.





