
Hay una estadística que pasó casi desapercibida tras la derrota del Real Madrid en La Cartuja: mientras el equipo encajaba su primer tropiezo liguero de la temporada, un nombre seguía intacto en la hoja de alineación. Dean Huijsen, el central de 21 años, es de los pocos futbolistas del plantel que ha disputado cada minuto posible en las primeras cuatro jornadas de LaLiga.
No es un dato menor. En un vestuario donde José Mourinho todavía tantea rotaciones y ajustes, Huijsen comparte esa continuidad absoluta solo con Thibaut Courtois y Kylian Mbappé. Tres nombres, tres perfiles distintos, pero una misma señal: son innegociables para el técnico portugués.
Lo llamativo es que esa confianza sobrevivió incluso al 1-0 sufrido ante el Betis. Mourinho reorganizó su línea defensiva para ese partido, colocando a Denzel Dumfries, Ibrahima Konaté, el propio Huijsen y Marc Cucurella. El neerlandés había alternado pareja de centrales en jornadas anteriores, pero su sitio en el once nunca estuvo en discusión. Rotan los compañeros, no él.
¿Qué explica esa fijeza? Su rendimiento en La Cartuja ofrece pistas: firmó una actuación sólida tanto replegando como en la salida de balón, una faceta que ya lo caracterizaba en su paso por la Premier League. Mourinho, que lo dirigió cedido en la Roma durante la temporada 2023/24, conoce de primera mano ese perfil. No es casual que confíe en él incluso en un mal resultado colectivo.
La otra cara de la historia es económica. El Real Madrid desembolsó cerca de 63 millones de euros por Huijsen en mayo de 2025, tras activar una cláusula de 50 millones de libras. El defensa, formado en la Juventus y con pasos por Bournemouth antes de aterrizar en Chamartín, firmó hasta 2030. Su primera temporada en el club tuvo tramos de suplencia, pero este arranque de curso ha sido otra historia completamente distinta.
Ahora llega el examen grande. El 8 de septiembre, el Real Madrid debuta en Champions ante el Inter de Milán, con bajas en el mediocampo que podrían obligar a Mourinho a buscar soluciones inusuales. Se habla incluso de que Huijsen podría intervenir en la construcción desde zonas más adelantadas, algo que en cualquier otro contexto sonaría extraño para un central, pero que con este jugador empieza a parecer razonable.
Lo cierto es que Mourinho, fiel a su estilo, no suele repartir confianza gratis. Que Huijsen la tenga completa, jornada tras jornada, incluso en la derrota, dice más sobre el jugador que cualquier cifra de fichaje.





