
El Barcelona firmó una goleada sólida ante el Valencia en Mestalla y Hansi Flick salió exultante en la sala de prensa. Sin embargo, el foco de sus palabras no estuvo tanto en el resultado como en un nombre que últimamente genera debate entre los culés: Rodri.
El técnico alemán fue tajante al hablar del centrocampista, subrayando que su valor va mucho más allá de la posesión del balón. Según Flick, el jugador da estructura al equipo tanto en ataque como en los momentos sin balón, algo que a menudo pasa desapercibido para quienes solo miran estadísticas de pases o recuperaciones.
Es un matiz interesante viniendo de un entrenador que suele ser extremadamente exigente con el funcionamiento colectivo. Flick no habla de un futbolista brillante con el balón en los pies, sino de alguien que ordena, que da equilibrio posicional, que permite que el resto del equipo ataque con más libertad porque sabe que detrás hay una referencia clara. Es el tipo de elogio que no se traduce en un titular vistoso, pero que en el vestuario y en el banquillo vale oro.
El encuentro, sin embargo, no estuvo exento de sobresaltos. Un choque totalmente fortuito entre Rodri y Eric García terminó en una lesión que obligó a Flick a mover el banquillo antes de lo previsto. Ninguno de los dos buscaba el contacto, fue simplemente una de esas jugadas del fútbol que cambian el guion de un partido que hasta entonces transcurría con total control azulgrana.
Más allá de ese episodio, Flick tuvo tiempo para repasar otros nombres propios. Habló del estado de Lamine Yamal, que entrenó por separado el día previo pero no mostró molestias y participó con normalidad tanto en el presionaje como en la fase defensiva. También destacó el rendimiento de Fermín, a quien definió como un futbolista de mucha energía e intensidad, peligroso cerca del área, aunque reconoció que le gustaría verlo controlar algo más el balón en ciertos momentos.
Sobre la eterna pregunta de si el Barça necesita un delantero centro puro, Flick fue realista: reconoció que normalmente sí hace falta un nueve de referencia, pero insistió en que el reparto de gol en su plantilla es tan amplio que cualquiera puede aparecer. Puso como ejemplo el tanto anotado por Pedri, prueba de que la responsabilidad ofensiva no recae en un solo nombre.
El resultado deja buenas sensaciones, pero la lesión de Rodri añade una incógnita que Flick tendrá que resolver en los próximos días, justo cuando más necesitaba a su hombre de equilibrio sobre el césped.





