Mourinho recuerda que ganó y perdió en el Bernabéu en Champions, pero evita hablar de una cosa

Mourinho recuerda que ganó y perdió en el Bernabéu en Champions, pero evita hablar de una cosa

José Mourinho no vino a hablar de fútbol bonito. En la conferencia previa al duelo entre Real Madrid e Inter de Milán, el técnico portugués fue tajante sobre sus prioridades para el estreno en la fase de la Champions League: el resultado importa más que el espectáculo.

El entrenador trazó una línea directa con la reciente derrota ante el Betis, un partido donde su equipo generó ocasiones pero no pudo sumar los tres puntos. Para Mourinho, esa experiencia dejó una lección clara.

No quiero jugar bien como contra el Betis y perder. Quiero ganar. Estamos en una fase donde el objetivo es clasificarnos, pero quiero pensar en este partido como un encuentro único. Quiero ganar, afirmó el portugués, dejando de lado cualquier discurso sobre el juego asociativo o la posesión.

Lo llamativo es que, pese a la derrota en Sevilla, Mourinho no ve motivos para la autocrítica extrema. Al contrario, defendió el rendimiento de su plantilla y atribuyó el resultado adverso a la falta de puntería.

Después de analizar el partido, tenemos cada vez más la convicción de que hicimos un buen encuentro. Jugamos como equipo y los goles que fallamos fueron una anormalidad. Estamos bien y preparados para competir, explicó, en un intento por blindar la confianza del grupo antes de un duelo de máxima exigencia europea.

El vínculo emocional de Mourinho con el Santiago Bernabéu en competición europea es innegable. Allí levantó una Champions League y también sufrió una eliminación dolorosa en semifinales por penales. Sin embargo, el técnico se encargó de cerrar esa puerta al pasado con una frase que suena casi a advertencia para sí mismo.

He ganado una Champions en este estadio y también he perdido una semifinal por penales. He vivido lo mejor y lo peor aquí, pero no pienso en eso. Soy entrenador del Real Madrid y mañana se juega un partido de Champions, remarcó.

Lo que sí evitó por completo fue cualquier pista sobre las bajas y los posibles ajustes tácticos que necesitará para suplir a los ausentes. Un silencio calculado que contrasta con la franqueza del resto de sus declaraciones.

Y quizás lo más interesante de toda la rueda de prensa fue su forma de hablar del club. Mourinho reconoció que ganar la Champions con el Real Madrid sería especial, pero se apresuró a marcar una distancia curiosa con su propia historia en la institución.

Son momentos completamente distintos. El Real Madrid de hoy no es el mismo de hace años. Claro que tengo ilusión de ganar la Champions con este club, pero este proyecto está totalmente separado del pasado, concluyó, como si necesitara desligarse de las expectativas que él mismo ayudó a construir en su etapa anterior.

El Inter de Milán, otro de los aspirantes serios al título, será la primera prueba de fuego para comprobar si ese discurso pragmático se traduce en puntos sobre el campo.

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