
El Real Madrid sufrió más de la cuenta para llevarse un 2-1 ante el Inter, pero lo que dejó la noche no fueron solo los tres puntos. José Mourinho, en su comparecencia posterior, encontró tiempo para bromear sobre el protagonista inesperado del choque y, de paso, lanzar un mensaje cargado de matices sobre Vinicius Jr.
El técnico no escondió su malestar por cómo se desarrolló el encuentro. Podía haber terminado 5-1 o 6-6, admitió, calificándolo de partido loco que no le gusta. Su preferencia pasa por el control absoluto, no por depender de una actuación heroica bajo los palos. Y ahí llegó la broma: aseguró que el mejor jugador del campo estuvo dormido durante buena parte del choque, en referencia al portero rival, que evitó una goleada mayor. Si no le dan el premio de MVP hoy, no se lo dan nunca, soltó entre risas, sin quitarle mérito a Fede Valverde, autor de un gol que Mourinho definió como fruto de una gran interpretación táctica y no de la casualidad.
Pero el momento más comentado llegó cuando le preguntaron por Vinicius. Lejos de la narrativa de tensión con la grada, Mourinho eligió las palabras con cuidado. Explicó que no critica a la afición, que habla como entrenador y desde su relación personal con el brasileño. Reconoció que el jugador no está a tope, algo que todos ven y que el propio futbolista sabe. Pero matizó: precisamente por no estar en su mejor nivel físico, Vinicius está trabajando más que nunca para recuperar ese estatus de jugador que decide partidos.
El entrenador defendió incluso las carencias defensivas puntuales del extremo, atribuyéndolas al desgaste de cinco sprints de 50 metros en una misma acción. Tengo muchísimo respeto por este Vini que he encontrado hoy, remató, dejando entrever que el brasileño está dando todo lo que tiene, aunque no sea suficiente para replicar la temporada pasada.
La comparación con Mbappé fue inevitable, pero Mourinho cerró esa puerta de inmediato: no comenta reacciones del público y no lo hará mientras siga en el banquillo. Sobre el beso que le dio al francés al sustituirlo, lo redujo a un gesto de respeto por el trabajo realizado.
Otro punto destacado fue el experimento con Trent Alexander-Arnold como mediocentro, una posición que, según el propio Mourinho, no es la suya. El portugués valoró el esfuerzo pese a las pérdidas de balón, y aprovechó para destacar el regreso de Tchouaméni, quien tocó balón por primera vez desde el Mundial.
Preguntado por el ambiente del Bernabéu ante ciertos cambios, Mourinho evitó la trampa: prefirió hablar de los tres puntos y mirar ya al próximo sábado.





