
El Santiago Bernabéu no perdonó. Pese a ganar a un Inter con múltiples bajas en el estreno de Mourinho en la Champions con el Real Madrid, los pitos cerraron la noche. El juego no convenció, pero hay un dato que puede cambiarlo todo en las próximas semanas: la enfermería se vacía.
Y ahí aparece el nombre que todos esperan. Rodrygo Goes, apartado desde principios de marzo por una rotura de ligamento cruzado anterior y menisco externo en la rodilla derecha, empieza a tener fecha de regreso. Una lesión seria, de las que no admiten atajos, pero que según su entorno más cercano ya entra en la recta final.
Fue el propio padre del brasileño, Eric Goes, quien lo confirmó en una entrevista con El Chiringuito, concedida justo antes del partido ante el Inter. Sin rodeos, lanzó la fecha que todo madridista quiere escuchar: “Yo creo que llega antes de febrero”. Una declaración que sitúa el posible regreso del delantero en un tramo de la temporada donde el calendario aprieta y cada pieza cuenta doble.
Más allá del dato médico, Eric Goes también levantó el telón sobre algo que generaba dudas: la relación de su hijo con Mourinho. Con la llegada del técnico portugués al banquillo, muchos se preguntaban cómo encajaría un futbolista tan importante para el proyecto anterior. La respuesta del padre fue clara y sin ambigüedades: “Tenemos una relación muy especial, como todos, tenemos relación con todos”.
Aquí está, quizás, la clave que pocos han valorado. No se trata solo de una fecha en el calendario, sino del mensaje de fondo: Mourinho no presiona los tiempos de recuperación. Le da a Rodrygo el margen que necesita, sin urgencias artificiales, apostando por que vuelva al cien por cien y no a medio gas. Es una gestión que contrasta con la imagen de un técnico históricamente exigente con los plazos.
Para un Real Madrid que necesita del talento del brasileño en el tramo decisivo de la temporada, cada semana de febrero en adelante puede ser oro. Rodrygo no es un suplente más: es un futbolista capaz de desequilibrar partidos, y su ausencia se ha notado en la generación de juego del equipo blanco.
La incógnita ahora es si ese regreso será progresivo, con minutos contados al principio, o si el club se arriesgará a lanzarlo directamente en partidos de máxima exigencia. Lo que parece claro, según las palabras de su padre, es que no habrá improvisación: la vuelta llegará cuando el jugador esté realmente preparado, no antes.
Mientras tanto, el Bernabéu sigue esperando una versión más convincente de su equipo. Y todo indica que buena parte de esa mejora podría llevar el nombre de Rodrygo Goes escrito.





