Laporta pide respeto por los árbitros… el mismo que acusó a LaLiga de estar comprada

Laporta pide respeto por los árbitros… el mismo que acusó a LaLiga de estar comprada

Joan Laporta ha vuelto a las andadas. En la previa del debut de su equipo en la Champions League ante el Feyenoord, el presidente del FC Barcelona encontró otra ocasión para lanzar un dardo al Real Madrid, esta vez disfrazado de lección moral sobre el respeto arbitral.

La pregunta llegó tras la polémica generada por las quejas del conjunto blanco después de la derrota frente al Real Betis en La Cartuja, donde el colegiado Hernández Hernández no repitió un penalti fallado por Kylian Mbappé pese a que el reglamento así lo exigía. La respuesta de Laporta fue tajante: no se deben pasar de la raya y hay que tener respeto.

El problema es que el propio catalán parece regirse por un código distinto según de quién se trate. Las reclamaciones del Real Madrid, en realidad, se sostienen sobre una base reglamentaria sólida: la norma es clara y el colegiado canario incumplió el protocolo. Además, en ningún momento el club merengue incurrió en un ataque desmedido contra el arbitraje. Ni los jugadores ni José Mourinho cargaron las tintas contra el colegiado; de hecho, el propio técnico portugués reconoció que la falta de puntería fue la verdadera causante de la derrota.

Es decir, el Real Madrid ha gestionado el episodio con una compostura que contrasta radicalmente con el historial del propio Laporta. Porque conviene recordar que fue el propio presidente azulgrana quien, en 2024, acusó directamente a LaLiga de haber manipulado la competición para favorecer al conjunto blanco. Unas declaraciones que en su momento generaron un notable revuelo y que quedaron sin ningún tipo de autocrítica posterior.

Y no fue un caso aislado. Cada vez que Laporta se sienta frente a los micrófonos, encuentra la manera de deslizar, con mayor o menor sutileza, que el Barcelona es la víctima permanente del sistema. Ahora exige mesura y respeto al resto, cuando su propio discurso ha estado plagado de acusaciones sin matices contra el estamento arbitral y la propia patronal del fútbol español.

La hipocresía del mensaje resulta evidente. Pedir contención mientras se legitima el victimismo institucional es, cuando menos, contradictorio. El Real Madrid se ha limitado a señalar un error objetivo y documentado por el reglamento, sin caer en el populismo ni en la teoría conspirativa. Laporta, en cambio, sigue apostando por la estrategia de siempre: desviar el foco, presentar a su club como perjudicado eterno y aprovechar cualquier micrófono para lanzar un nuevo golpe al eterno rival, aunque para ello tenga que contradecir su propio historial de declaraciones incendiarias.

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