
Luka Modric tiene 40 años, juega en el AC Milán y acaba de clasificar a Croacia para los dieciseisavos de final del Mundial. Pero hay una llamada que el centrocampista croata no quiere recibir: la de José Mourinho, quien regresa al Real Madrid y fue precisamente quien le fichó para el club blanco hace años.
Tras la victoria de Croacia que selló el pase a la siguiente ronda, Modric habló para Onda Cero y fue claro, aunque entre risas: “No, no, que no me llame. Le deseo suerte como siempre, es un grande, uno de los mejores. Tengo un cariño especial por él.” Dicho esto, el propio jugador descartó cualquier posibilidad de una reunificación con el técnico portugués en el Bernabéu.
Más allá de Mourinho, Modric abrió la puerta a una reflexión sobre su futuro inmediato. Aunque no ha confirmado nada oficialmente, sus palabras apuntan a un final de carrera cercano: “De verdad es increíble la forma en que me trata la gente. Estoy disfrutando de todo esto, de cada entrenamiento y cada partido, porque sé que estoy en una edad que cada vez está más cerca el final. Intentas disfrutar, aunque no es fácil porque sobre todo en la selección hay una presión enorme.”
Sobre el rendimiento de Croacia, Modric reconoció el peso de las expectativas generadas por actuaciones anteriores en mundiales: “Después de 2 mundiales que hemos hecho resultados grandes, hay mucha presión y la gente espera de nosotros cosas que a lo mejor no son reales pero como les hemos acostumbrado a que podemos contra todos nos metemos una presión añadida y eso influye en nuestro juego.” Aun así, fue optimista de cara a lo que viene: “Estamos acostumbrados a pelear, a dar todo hasta el final y si hacemos eso, con la calidad que tenemos, siempre llega la recompensa.”
Según quan điểm của chúng tôi, la declaración de Modric no es solo un gesto de humor. Es un hombre que sabe exactamente en qué punto de su carrera está y no necesita ningún rescate sentimental. La conexión con Mourinho es real —fue él quien pagó 42 millones al Tottenham cuando nadie apostaba por ese fichaje— pero Modric ha construido su leyenda mucho más allá de cualquier entrenador. El hecho de que se especule con un cargo directivo en el Real Madrid tras su retirada dice mucho del peso que tiene en la institución.
Lo que está por verse es si su futuro en el AC Milán se extiende más allá de esta temporada. Con el Mundial como posible último gran escenario de su carrera, cada partido de Croacia adquiere una dimensión diferente.
¿Cómo recordará el madridismo a Modric cuando cuelgue las botas: como jugador únicamente, o también como parte del futuro del club?





