Mourinho no habla de Rodri, pero su staff detectó otro nombre en el vídeo del Betis

Mourinho no habla de Rodri, pero su staff detectó otro nombre en el vídeo del Betis

El Real Madrid dejó escapar su condición de invicto en LaLiga y en la Cartuja quedaron expuestas grietas que José Mourinho ya está intentando tapar. Antes de mirar al Inter de Milán, el técnico portugués decidió revisar puertas adentro, y el nombre que más se repitió en el análisis interno no fue el de un rival, sino el de uno de los suyos: Fede Valverde.

En público, Mourinho eligió cerrar cualquier debate sobre la ausencia de un mediocentro de la categoría de Rodri. En El Chiringuito de Jugones, con Josep Pedrerol de interlocutor, fue tajante: no necesita a Rodrigo, tiene calidad y soluciones en la plantilla, y sobre todo confía en su propia capacidad para transformar futbolistas. Un jugador que hoy es de una manera, dijo, mañana puede ser distinto.

El problema es que esa transformación todavía no llegó. Valverde ocupa el puesto de pivote casi por obligación, ante la baja de Aurélien Tchouaméni, y aunque nadie discute su entrega ni su carrera constante, el cuerpo técnico ve algo más preocupante que la falta de gol o de recuperaciones: su forma de moverse con el balón en los pies.

Según el análisis realizado junto a Sami Khedira, mano derecha de Mourinho, el uruguayo se esconde demasiado tiempo detrás de la línea de mediocampistas rivales. Ante el Betis quedó claro: al no ofrecer una línea de pase clara cuando sus compañeros son presionados, el Madrid termina recurriendo al balonazo largo en lugar de construir con orden desde atrás. Es una costumbre que ya le fue señalada directamente al jugador, algo lógico si se considera que Valverde nunca se formó como mediocentro puro y todavía busca acomodarse a una posición que no siente propia.

Pero el charrúa no es el único señalado. Khedira también detectó una responsabilidad compartida: Vinicius Jr. y Kylian Mbappé no siempre se ofrecen con la intensidad necesaria cuando el balón avanza del medio hacia el ataque. Esa pasividad ofensiva deja sin opciones claras a quien reparte el juego desde atrás, ya sea Valverde, Eduardo Camavinga o Bernardo Silva, todos rotados en el doble pivote mientras se espera el regreso de Tchouaméni, quien este jueves ya volvió a entrenarse con el grupo.

La lectura de Mourinho es clara: no falta un especialista, falta que los presentes entiendan mejor sus funciones. El discurso público sobre potenciar jugadores suena bien, pero el vestuario sabe que la exigencia empieza puertas adentro, y el nombre de Valverde quedó marcado en la pizarra mucho antes de pensar en Milán.

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