
Cinco minutos. Eso fue lo que tardó Lamine Yamal en poner en ventaja al Barcelona en Mestalla, en la despedida definitiva del club azulgrana de ese escenario. Un arranque contundente, con Fermín López filtrando un pase entre líneas y el canterano rematando con clase ante Dimitrievski. Nada nuevo bajo el sol: el chico de 18 años ya venía de firmar un doblete frente al Rayo Vallecano.
Lo curioso es lo que pasó después. Apenas unos minutos más tarde, Yamal volvió a marcar. Segundo gol, segunda alegría… que duró poco. El linier levantó la bandera, fuera de juego, y el tanto quedó anulado. Cualquier futbolista se hubiera desinflado ahí. Yamal no.
El extremo se guardó la revancha para el tramo final del partido. Con el resultado ya encaminado a favor del Barcelona, apareció otra vez con su zurda característica para firmar el segundo gol válido de la noche, sellando un contundente 5-0 sobre el Valencia. Doblete consecutivo, el segundo en pocos días, y una statement clara: a Yamal no le afectan los contratiempos, los transforma en motivación.
El dato que empieza a llamar la atención de todo el fútbol español es el ritmo goleador que sostiene el de Mataró. Con este doblete llega a 52 goles en apenas 155 partidos con la camiseta del Barcelona, una cifra que para su edad resulta directamente descomunal. Son ya tres partidos consecutivos anotando, y la sensación es que cada semana añade un nuevo hito a su corta pero explosiva carrera.
Más allá de las cifras, lo que deja este partido es una muestra de carácter. No es lo mismo anotar cuando todo fluye que hacerlo después de que te anulen un gol en pleno subidón. Yamal demostró que su cabeza está tan preparada como sus pies, algo que muchos analistas ya destacaban pero que necesitaba comprobarse en momentos así.
Para el Barcelona, la victoria en Mestalla tiene un condimento especial: fue la última visita del club a ese estadio, cerrando una etapa histórica con un triunfo contundente y una goleada que deja mensajes claros de cara a lo que resta de temporada. Y para Yamal, otro capítulo más de una temporada que parece no tener techo.





