
Kylian Mbappé no necesitó nombrar a nadie para dejar un mensaje que muchos en el madridismo ya están descifrando. Tras el triunfo por 2-1 sobre el Inter de Milán en el debut de la Champions League, el francés habló de la claridad con la que José Mourinho transmite las ideas al vestuario, una virtud que, según reconoció el propio jugador, es la que necesita para rendir a su mejor nivel.
El delantero abrió el marcador en el minuto 14 y Fede Valverde amplió la ventaja poco después. El Inter recortó distancias con Carlos Augusto, pero el Real Madrid resistió y sumó de tres en su primera cita europea del curso. Mbappé llegó así a 71 goles en 99 partidos de Champions, igualando a Raúl González como quinto máximo goleador histórico del torneo, después de anotar 23 tantos con el Madrid, 42 con el PSG y seis con el Mónaco.
Lo llamativo no fue el dato, sino el discurso posterior. Mbappé insistió en que el equipo necesita funcionar como bloque, algo que —dijo— no ocurrió lo suficiente la temporada pasada, cuando el Madrid se quedó sin la Champions pese a su cosecha personal de 15 goles en 11 partidos, solo superada por Cristiano Ronaldo en dos ediciones distintas.
Antes del partido ante el Inter, el propio francés ya había adelantado la clave: valoraba la capacidad de Mourinho para lograr que todo un grupo avance en una misma dirección. No es un elogio cualquiera viniendo de un jugador que en el pasado convivió con entrenadores de perfil más individualista en el manejo de estrellas. La comparación implícita con etapas anteriores del madridismo, incluidas las de otros técnicos recientes, no pasó desapercibida.
Mbappé también fue claro respecto a sus prioridades individuales. Ya había dicho antes del estreno europeo que ganar la Champions con el Real Madrid pesa más que el Balón de Oro, premio para el que se sabe candidato esta temporada. Tras la derrota ante el Betis en LaLiga, asumió que marcar goles es una obligación que no puede relajar, y cuatro días después respondió con el tanto que desniveló el partido en el Bernabéu.
Lo que viene ahora es la prueba de continuidad. El sábado 12 de septiembre, a las 21:00 horas, el Real Madrid recibirá al Rayo Vallecano en LaLiga, antes de volver a la Champions en octubre visitando a la Roma. Mbappé llega a ese partido con el gol recuperado y con un mensaje repetido en cada rueda de prensa: la unidad que dice haber encontrado con Mourinho debe notarse también en el campeonato doméstico, no solo en las noches europeas.
La pregunta que queda flotando es si ese entendimiento con el técnico portugués resistirá el desgaste de una temporada larga, algo que en el Real Madrid de los últimos años no siempre ha sido garantía, sin importar quién se sentara en el banquillo.





