El PSG pagó 50 millones por algo que ya existía gratis en el Barça

El PSG pagó 50 millones por algo que ya existía gratis en el Barça

Hay fichajes que se hacen para crear algo nuevo. Y hay fichajes que simplemente reactivan algo que ya funcionaba antes, solo que con otra camiseta de por medio.

Eso es exactamente lo que ha pasado con Ferran Torres y Ousmane Dembélé en el PSG.

El miércoles, en la goleada 6-1 sobre el Slovan Bratislava en Champions League, Dembélé firmó dos asistencias para Ferran Torres. El español las convirtió en gol y terminó el partido con un triplete bajo el brazo. Una exhibición conjunta que, a simple vista, podría parecer el fruto de meses de trabajo compartido en Francia.

Pero no. La sociedad viene de mucho antes.

Ferran Torres llegó al FC Barcelona en enero de 2022 procedente del Manchester City, y durante temporada y media compartió vestuario y ataque con Dembélé en el club azulgrana. Este verano, el destino —o más bien el mercado de fichajes, con 50 millones de euros de por medio pagados por el PSG al Barça— volvió a juntarlos, esta vez en París.

Lo llamativo es que el propio Ferran se encargó de aclarar que no hay ningún misterio detrás de esa conexión que se vio en Bratislava. No es química nueva, es memoria futbolística.

Cuando estábamos en Barcelona, ya teníamos ese entendimiento dentro del campo. Es importante para mí, para él y para el equipo tener esta conexión, explicó el delantero español en la zona mixta tras el partido.

Y ahí está la clave de todo esto. El PSG no ha comprado solamente un delantero rápido y resolutivo de área. Ha comprado, de facto, una sociedad ya rodada, un automatismo que Luis Enrique no tiene que enseñar desde cero porque ya estaba grabado en el ADN futbolístico de ambos jugadores desde su etapa en el Camp Nou.

Para un equipo que aspira a todo esta temporada, ese detalle no es menor. Las conexiones entre atacantes suelen tardar meses en construirse, y muchas veces ni siquiera llegan a cuajar del todo. Aquí, el PSG se ha ahorrado ese proceso de adaptación simplemente por una coincidencia de mercado: dos jugadores que ya se entendían, que vuelven a compartir equipo, y que lo demuestran nada más empezar.

La pregunta ahora es cuánto puede explotar Luis Enrique esta ventaja a lo largo de la temporada, y si el resto de la plantilla parisina logrará subirse a ese mismo entendimiento que Ferran y Dembélé llevan grabado desde hace años.

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