
El defensa brasileño del Real Madrid, Éder Militao, ha cerrado otra temporada para olvidar tras sufrir su cuarta lesión grave en tres años. En medio de su recuperación y con el sueño mundialista truncado, el central cuestiona abiertamente la gestión de su retorno a la competición bajo el mando de Xabi Alonso, señalando que el ritmo frenético de partidos tras dos años prácticamente sin jugar pudo ser el detonante de sus recientes percances musculares.
La pesadilla de Militao con las lesiones comenzó en la temporada 23-24 y no ha cesado desde entonces. De los 179 encuentros disputados por el Real Madrid en estas tres campañas, el brasileño apenas ha podido participar en 52, lo que representa un alarmante 29% de presencia.
Tras dos graves lesiones de rodilla que arruinaron las temporadas 23-24 y 24-25, la presente campaña trajo nuevos dolores de cabeza: dos serios percances musculares que terminaron destrozando cualquier esperanza de continuidad. El segundo de ellos requirió intervención quirúrgica y le alejó definitivamente del Mundial de Clubes, su gran ilusión.
En su búsqueda de respuestas, Militao ha puesto el foco en Xabi Alonso y en cómo se manejó su retorno tras dos años de inactividad. El central brasileño considera que la exigencia competitiva fue excesiva para alguien que venía de tan larga ausencia, especialmente teniendo en cuenta la insuficiente pretemporada realizada por el Real Madrid.
“Era el que más necesitaba el rodaje veraniego y no lo tuvo”, señalan fuentes cercanas al jugador. Militao pasó de la recuperación a la competición sin apenas transición, y eso, según su análisis, le terminó pasando factura.
Las cifras respaldan su preocupación: Militao jugó 16 de los 20 primeros partidos del Madrid hasta su primera lesión muscular grave del 7 de diciembre. Solo descansó en cuatro encuentros, dos de ellos por ligeros problemas físicos que ya anticipaban lo que vendría después.
Ese ritmo frenético, según el defensa, fue insostenible para un cuerpo que llevaba dos años prácticamente sin competir al máximo nivel. Llegó la primera lesión muscular grave y, tras 118 días de baja, apenas tuvo tiempo de reencontrarse con el césped antes de sufrir el segundo mazazo en abril, que le dejó fuera definitivamente de la temporada y del Mundial.
Lasse Lempainen, el prestigioso cirujano que operó a Militao, fue claro en su diagnóstico: “En términos generales, cuando un futbolista de alto nivel sufre una lesión grave de isquiotibial, tarda entre cuatro y seis meses en poder volver a competir al máximo nivel”.
Este pronóstico condiciona enormemente el inicio de la próxima temporada del brasileño y obliga al Real Madrid a extremar las precauciones con uno de sus activos más valiosos, aunque también más frágiles en los últimos tiempos.
La última lesión de Militao no solo afecta al jugador, sino que ha dinamitado completamente la planificación deportiva del club blanco. El Real Madrid ha tenido que hacer “una bola de papel” con sus planes de futuro en el centro de la defensa y tirarlos a la basura, según fuentes del club.
La directiva madrileña es consciente de que existe “un antes y un después” de la lesión del brasileño, lo que les obliga a replantearse el futuro inmediato en una posición que vuelve a estar “cogida con alfileres”.
Los problemas defensivos han sido una constante en el Real Madrid durante las últimas temporadas, afectando a tres entrenadores consecutivos: Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y el actual técnico, Arbeloa. Las largas ausencias de Militao han dejado al equipo huérfano de su “gran jefe de la defensa” y han expuesto las carencias de una plantilla que necesita refuerzos urgentes en esa demarcación.
El próximo mercado de fichajes se presenta como una oportunidad crucial para que el Real Madrid solucione de una vez los quebraderos de cabeza defensivos. La incertidumbre sobre el estado físico de Militao y el tiempo real que necesitará para recuperar su mejor versión obligan al club a buscar soluciones en el mercado.
El brasileño, mientras tanto, afronta otro largo proceso de recuperación con el amargo sabor de haber perdido otra temporada y con la duda de si la gestión de su regreso pudo evitarse. Su malestar es evidente, aunque prefiere centrarse en volver más fuerte que nunca, consciente de que el Real Madrid y la afición siguen esperando al Militao que deslumbró antes de este calvario de lesiones.
La gran pregunta queda en el aire: ¿Pudo haberse gestionado mejor el retorno de Militao para evitar esta nueva tragedia deportiva?





