
Hay entrenadores que justifican el once titular por el precio del jugador. Mourinho, no.
Tras el 4-0 del Real Madrid ante el Málaga, el portugués fue preguntado por la ausencia de Diomande en el once. La respuesta se convirtió en el momento más comentado de la rueda de prensa: el técnico fingió —o realmente no recordaba— cuánto había pagado el club por el marfileño, girándose hacia el responsable de prensa con un «¿120, 130? No sé, ¿cuánto hemos pagado?» que arrancó las risas de todos los presentes. Y lo repitió. Al terminar la conferencia, volvió a preguntar. Un periodista le confirmó: «130 seguros».
La escena tiene humor, sí. Pero también tiene un mensaje muy serio detrás.
Diomande llegó al Bernabéu como uno de los fichajes más caros del mercado madridista. Aproximadamente 130 millones de euros. Y aun así, lleva tres jornadas de LaLiga sin aparecer de inicio, acumulando entre 15 y 30 minutos por partido. Para muchos, eso es difícil de digerir. Para Mourinho, es exactamente el plan.
«Tiene que ir poco a poco. Trabaja bien y mucho, es humilde, quiere aprender. Me escucha y escucha a los compañeros. Va a crecer», explicó el entrenador.
Aquí está el punto que merece análisis: Mourinho lleva décadas en el fútbol de élite y sabe mejor que nadie que acelerar la adaptación de un jugador por presión mediática o económica suele salir caro. No en metáfora. Literalmente caro. Hay fichajes millonarios que se quemaron antes de tiempo precisamente porque el entrenador de turno los empujó al titular antes de estar listos. Diomande viene de una liga diferente, un contexto diferente, un idioma diferente. Los 130 millones no cambian esa realidad.
Lo que sí cambia es la paciencia del entorno. La afición, la prensa, incluso la directiva tienden a mirar el precio de la camiseta antes de mirar el proceso. Mourinho está cortocircuitando esa lógica desde el principio, y hacerlo con humor no le resta contundencia al mensaje.
El marfileño tendrá su momento. Mourinho lo dice con convicción, no con excusas. Y mientras tanto, el Real Madrid gana 4-0 sin necesitarlo de titular.
A veces la mejor gestión de una inversión millonaria es, precisamente, no dejarse gobernar por ella.





