
El Milan lo intentó. Gerry Cardinale llegó hasta Florentino Pérez en persona, con Jorge Mendes como intermediario, para abrir la puerta a un traspaso de Endrick. Incluso Rubén Amorim, según Daniele Longo, habría mostrado interés en el brasileño. Todo apuntaba a que había terreno fértil para negociar.
Pero hay un problema que nadie en San Siro calculó bien: Endrick no quiere irse.
El joven delantero tiene claro que prefiere quedarse en el Bernabéu y pelear por minutos en la Champions League antes que buscar protagonismo en otro club. No es resignación, es convicción. Y el Real Madrid respalda esa postura: les comunicaron al Milan que cualquier conversación seria tendrá que esperar a la próxima ventana de mercado.
Ahora bien, aquí está el punto que más llama la atención: el Milan no cerró la puerta. Cardinale tomó nota de las condiciones y estaría dispuesto a volver a intentarlo en enero si se presenta la oportunidad. Es decir, la operación está en pausa, no cancelada.
Y eso abre una pregunta legítima: ¿tiene sentido que el Real Madrid retenga a Endrick si apenas va a tener minutos esta temporada?
Desde la perspectiva del club, la lógica es clara: tienes a uno de los talentos más prometedores del fútbol mundial con 18 años, bajo contrato, con hambre de demostrar algo. No hay urgencia económica ni deportiva para soltarlo ahora. Además, cederlo o venderlo en este momento implicaría reconocer que la gestión de su llegada fue mal planificada, algo que Florentino difícilmente admitiría.
Desde la perspectiva del jugador, sin embargo, la situación es más delicada. Los meses sin ritmo competitivo real pueden frenar un desarrollo que todavía está en construcción. No es lo mismo entrenar con Mbappé y Vinicius que jugar contra ellos cada semana en un campeonato real.
El Milan, mientras tanto, ya cerró a Omari Hutchinson y sigue moviendo piezas. Pero Endrick claramente sigue en su lista de deseos para enero. Si el Real Madrid le da luz verde entonces, los rossoneri estarán listos para actuar de inmediato.
El mercado de verano cerró. La historia, sin embargo, todavía no.





