Dos goles en 27 minutos: la extraña matemática que no le da el sitio a Ferran

Dos goles en 27 minutos: la extraña matemática que no le da el sitio a Ferran

Ferran Torres marcó dos goles en su debut liguero con el PSG. Remontó un 0-2 contra el Rennes en apenas los minutos que jugó tras el descanso. Y sin embargo, tres jornadas después, sigue sin ser titular indiscutible para Luis Enrique. La cuenta no cuadra a simple vista, pero explica bastante sobre lo que está pasando en París.

El reparto de minutos habla solo. Contra el Rennes, entró al descanso y firmó los dos tantos del empate. Ante el Lille sí arrancó de inicio, jugó 72 minutos, pero no dejó huella: ni gol ni asistencia. Y frente al Mónaco, Luis Enrique decidió empezar con Kvaratskhelia, Doué y Akliouche arriba, dejando a Ferran en el banquillo hasta el minuto 63. Apenas disputó 27 minutos esa noche.

La competencia interna es feroz. Dembélé, Doué, Kvaratskhelia, Akliouche… el abanico ofensivo del PSG es tan amplio que Luis Enrique puede rotar sin miedo. Ferran es una pieza más de ese mecanismo, no el centro de él. Y para un futbolista de 26 años que dejó el Barcelona precisamente buscando protagonismo, esa diferencia entre ser importante y ser titular fijo pesa mucho más de lo que parece.

Lo curioso es que el propio PSG tampoco está para tirar cohetes. Tres jornadas de Ligue 1 y todavía sin ganar: empate 2-2 con el Rennes, otro 2-2 ante el Lille, y una derrota 1-2 en casa frente al Mónaco. Es decir, el equipo campeón de Francia busca respuestas, y aun así el jugador que marcó dos goles en su primer partido no logra asegurar su sitio. Si el PSG estuviera arrollando sin él, la lectura sería obvia. Pero no es el caso, y ahí está lo desconcertante.

Este patrón no es nuevo para Ferran. En el Manchester City nunca fue indiscutible. En el Barcelona, tampoco. Con la selección española convive con una competencia brutal. Cambian los clubes, cambian los entrenadores, pero el guion se repite: debe demostrar constantemente que merece jugar, y aun marcando, termina relegado al rol de revulsivo.

Ese papel puede convertirse en una especialidad valiosa —el hombre que decide partidos entrando desde el banquillo— o en una trampa que lo condene a nunca asentarse. Ferran no fichó por el PSG para ser solo eso.

Aún es pronto para hablar de fracaso. Sus dos goles ante el Rennes llegaron en el peor momento del equipo y evitaron una derrota. Eso vale. Luis Enrique lo conoce mejor que nadie, lo ha entrenado antes, y precisamente por eso resulta más llamativo que parezca compartir la misma duda que arrastran todos los técnicos que han dirigido a Ferran: talento indudable, continuidad esquiva.

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