Siete ocasiones, cinco recuperaciones: el dato de Güler que deja mal parado a Valverde

Siete ocasiones, cinco recuperaciones: el dato de Güler que deja mal parado a Valverde

La derrota 1-0 ante el Real Betis en La Cartuja dejó algo más que el primer tropiezo liguero del Real Madrid. Dejó un número que empieza a incomodar a Fede Valverde: siete ocasiones creadas y cinco balones recuperados por Arda Güler antes de que Mourinho lo sustituyera por riesgo de expulsión. Mientras tanto, el uruguayo, colocado en una posición central del sistema, apenas dejó huella en la salida de balón.

El centro del campo blanco volvió a quedar bajo la lupa. El equipo dominó tramos largos del partido en Sevilla, pero no logró traducir esa posesión en gol, y terminó pagándolo con la primera derrota liguera de la temporada, justo cuando el arranque de Mourinho como técnico parecía imparable.

Albert Ortega, periodista de El Confidencial, puso nombre a lo que muchos intuían: Valverde está cediendo demasiado protagonismo en la construcción a jugadores como Güler o Eduardo Camavinga, pese a ocupar una zona del campo pensada precisamente para dirigir el juego. No es una crítica menor considerando que el uruguayo ya ha llevado el brazalete de capitán y que hace apenas unos meses firmaba un triplete histórico ante el Manchester City en la pasada Champions.

Lo llamativo es que esta señal de alarma llega justo cuando su continuidad parecía blindada. En verano, una oferta relevante podía haber reabierto la puerta de salida, sobre todo después de un tramo final de temporada irregular y un Mundial con Uruguay que no convenció. Pero la llegada de Mourinho cambió el guion: el portugués decidió reforzar su rol interno, en paralelo a una limpieza de plantilla que incluyó la salida de Dani Ceballos, a quien el propio técnico apartó de sus planes sin rodeos.

Mourinho, de momento, no ha movido ni una coma de su confianza pública en Valverde. Lo sigue viendo como una pieza de peso competitivo y como referencia dentro del vestuario. Pero la confianza del entrenador y la paciencia de la grada no siempre van al mismo ritmo, y menos cuando hay alternativas llamando a la puerta: Güler creciendo partido a partido, Camavinga siempre listo para entrar, y un técnico dispuesto a rotar según rival y estado físico.

Aquí está lo interesante: nadie discute el talento de Valverde ni su entrega. El problema es más sutil. En un Madrid que necesita salida de balón limpia para sostener el dominio que mostró ante el Betis sin premio, el centrocampista uruguayo se está quedando atrás justo en la faceta que definía a los grandes mediocentros modernos. Y en el fútbol de élite, un buen historial no compra tiempo ilimitado.

Las próximas jornadas de LaLiga funcionarán como examen. Nadie habla de banquillo inmediato, pero el mensaje está lanzado: Valverde tiene que reconectar con el balón, no solo con el esfuerzo, si quiere seguir siendo indiscutible en un Real Madrid que ya no perdona bajones prolongados.

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