
La lista de 30 candidatos al Balón de Oro 2026 ya está sobre la mesa, y el Real Madrid vuelve a tener representación notable: Kylian Mbappé, Vinícius Junior, Jude Bellingham y, como sorpresa relativa, Marc Cucurella, incluido por su temporada 2025-2026 en el Chelsea antes de su salida del club blanco.
En ese contexto, Federico Valverde no se guardó nada cuando Movistar le preguntó por sus preferencias personales sobre el trofeo. El uruguayo, con 28 años y una temporada que arrancó modesta para él mismo (apenas 5 partidos y un gol en todas las competiciones), no dudó en mostrar su lealtad de vestuario por encima de cualquier análisis frío.
Que lo gane uno de los nuestros, respondió Valverde. Siempre. Estoy feliz de poder contribuir a ello, añadió, dejando claro que para él el debate no pasa tanto por quién individualmente hace más méritos, sino por defender los colores que representa dentro del campo.
La declaración llega en un momento en que Mbappé empieza a moverse con maquinaria propia para posicionarse como candidato serio. El francés no ha ocultado sus ambiciones personales con el Balón de Oro y confía en que su rendimiento en el Real Madrid termine convenciendo a los votantes, algo que sus últimas actuaciones parecen respaldar mediáticamente más que estadísticamente.
Pero aquí conviene bajar un poco las expectativas: pese a ser el nombre madridista con más ruido alrededor, Mbappé no aparece como el gran favorito de esta edición. La carrera está abierta, con varios candidatos —de otros clubes y ligas— mejor situados en las quinielas, sin que nadie haya logrado despegarse claramente del resto todavía.
Es interesante el contraste entre el discurso institucional de Valverde, puramente identitario, y la realidad competitiva del premio, que no entiende de camisetas sino de temporadas individuales excepcionales. El capitán uruguayo habla como jugador de vestuario, defendiendo que el trofeo se quede en casa sea quien sea el receptor; pero el mercado de opinión y los votantes suelen mirar con lupa números, títulos colectivos y momentos decisivos, no lealtades de club.
La incógnita ahora es si Mbappé puede realmente construir una candidatura sólida en los próximos meses o si el deseo de Valverde quedará simplemente en una declaración de buenas intenciones. Lo cierto es que el Real Madrid llega con cuatro nombres a la conversación, algo que ningún otro club puede decir con la misma fuerza este año, aunque cantidad no siempre significa opciones reales de victoria.





