
Hay una pregunta que sobrevoló el Santiago Bernabéu tras el partido contra el Inter de Milán: ¿por qué un jugador que corrió arriba y abajo durante todo el encuentro terminó recibiendo pitos de su propia grada? Vinícius Júnior no dejó de pelear balones ni de replegarse, pero eso no bastó para calmar a un sector del público madridista. El periodista Pacojó, en La SER, ofreció una explicación que va más allá del rendimiento en el césped de ese día concreto.
Según su análisis, los pitos no son solo una reacción al partido en sí, sino la acumulación de varios episodios que el aficionado del Bernabéu no ha olvidado. El primero: los coqueteos del brasileño con el Arsenal, un affaire que dejó mal sabor de boca en un estadio que exige lealtad absoluta a sus ídolos. El segundo: la tensa relación con Xabi Alonso, marcada por pulsos internos que terminaron con la posición del técnico reforzada y la del jugador debilitada. Y el tercero, quizás el más determinante: la desidia que mostró Vinícius durante buena parte de la temporada pasada, una versión apática que contrastó con el nivel que el propio jugador había marcado en cursos anteriores.
Lo interesante del planteamiento de Pacojó es que sitúa este fenómeno dentro de una tradición del propio estadio: recuerda que Cristiano Ronaldo, ídolo indiscutible del madridismo durante años, también fue pitado en algún momento de su etapa blanca. La conclusión es incómoda pero clara: nadie está exento del juicio de una grada que paga entradas carísimas y exige el máximo rendimiento constante, sin importar el prestigio acumulado.
Lo que sí queda claro es que el Real Madrid de este arranque de temporada muestra una cara distinta a la del curso pasado. Con 4 victorias en 5 partidos, el equipo ha ganado en solidez de bloque, mejorando el repliegue defensivo y la presión colectiva, aunque el nivel de juego todavía no sea espectacular. Ese contraste hace más visible cualquier fisura individual, y Vinícius, con su pasado reciente de bajo rendimiento, se ha convertido en el foco de las dudas.
El propio brasileño es consciente de que atraviesa un momento delicado con parte de la afición, algo que —según reconocen desde el entorno del club— le pesa personalmente. La solución que plantea Pacojó es sencilla de enunciar aunque difícil de ejecutar: jugar, correr, marcar goles, guardar silencio y encajar los pitos con filosofía. Mourinho ya había señalado que Vinícius no está al 100% de su chispa física, ese factor diferencial que lo convierte en un jugador desequilibrante en el uno contra uno. Sin ella, sigue siendo veloz e influyente, pero pierde ese plus que lo hace único. La clave para revertir la situación pasa, inevitablemente, por recuperar esa versión y demostrarlo partido a partido en el Bernabéu.





