
Mientras sigue compitiendo cada fin de semana con el Real Madrid, Casemiro tiene la cabeza puesta en otro proyecto que nada tiene que ver con el césped del Bernabéu. Desde 2024, el centrocampista brasileño es accionista del Marbella FC, un club de la costa malagueña que sueña a lo grande, y el jugador está metido en el proyecto hasta el fondo pese a su apretada agenda como futbolista en activo.
Fuentes del propio club aseguran que el proyecto le ilusiona, y remarcan que contar con una figura del calibre de Casemiro dentro de la estructura no es un detalle menor. No hablamos de un simple nombre puesto de adorno en un organigrama: el brasileño está implicado en decisiones que van mucho más allá de lo simbólico.
Y es que lo que se cuece en Marbella no es cualquier cosa. El gran pilar de este proyecto es la construcción de un nuevo estadio, con una inversión que rondará entre los 115 y los 130 millones de euros. Para un club que compite en categorías modestas del fútbol español, la cifra resulta llamativa, casi desproporcionada si se mira solo el presente deportivo de la entidad.
Pero el recinto que se plantea va mucho más allá de ser un simple campo de fútbol. Con capacidad para más de 10.000 espectadores, el complejo incluirá un hotel de más de 90 habitaciones, un centro de alto rendimiento, zonas comerciales, espacios de restauración y cerca de 1.000 plazas de aparcamiento. Es decir, estamos hablando de un macrocomplejo deportivo y de ocio, no de una simple remodelación de gradas.
La pregunta que surge de inmediato es obvia: ¿por qué tanta inversión en un club que hoy no está ni cerca de la elite? La respuesta está en la mirada de largo plazo que maneja el proyecto. El objetivo no es solo mejorar las instalaciones para el presente, sino posicionar a Marbella como una plaza de referencia de cara al Mundial 2030, que se disputará entre España, Portugal y Marruecos.
La idea sobre la mesa es ambiciosa: que el nuevo estadio pueda convertirse en sede de entrenamiento o incluso de concentración para alguna de las selecciones participantes en la cita mundialista. Si se cumple, Marbella pasaría de ser una ciudad conocida por el turismo y el golf a tener un papel en el evento deportivo más grande del planeta.
Lo llamativo del caso es precisamente el contraste. Casemiro, ganador de todo con el Real Madrid, sigue compitiendo al máximo nivel europeo, pero en paralelo construye un proyecto empresarial y deportivo que podría cambiarle la cara a una ciudad entera. No es habitual ver a un futbolista en activo tan metido en un proyecto de infraestructura de esta magnitud, y menos aún con la vista puesta en un objetivo tan concreto como el Mundial 2030.
Habrá que ver si los tiempos de construcción encajan con el calendario mundialista, pero la intención del club malagueño, con Casemiro como bandera, no deja lugar a dudas: quieren jugar en las grandes ligas, aunque sea fuera del césped.





