
Hay fichajes que tardan años en demostrar su valor. El de Hamza Abdelkarim ha necesitado apenas unos meses.
El FC Barcelona anunció este viernes la renovación del delantero egipcio de 18 años hasta el verano de 2030, un movimiento que confirma algo que en el club ya daban por hecho: el chico llegado casi de puntillas en pleno invierno se ha convertido en una prioridad para Hansi Flick.
El dato que mejor resume el salto es el económico. Cuando el Barça cerró su fichaje procedente del Al-Ahly egipcio, pagó 1,5 millones de euros, una cifra discreta para un juvenil que ni siquiera debutaba con el primer equipo. Ahora, su cláusula de rescisión se sitúa en 150 millones de euros. Cien veces más. No es una revalorización cualquiera: es el tipo de salto que un club solo se permite cuando está convencido de tener entre manos algo especial y quiere blindarlo de cualquier interés externo antes de que sea demasiado tarde.
El camino de Abdelkarim dentro del club también cuenta su propia historia. Llegó cedido en febrero y pasó buena parte de la primavera compitiendo con el filial sub-19, un peldaño lógico para adaptarse al ritmo europeo. El verdadero cambio llegó con la pretemporada, cuando Flick decidió incluirlo en la dinámica del primer equipo. La confirmación llegó en la tercera jornada liguera, con su debut profesional ante el Rayo Vallecano, aunque fueran solo unos minutos.
Fuera del club, el egipcio ya acumula seis partidos con su selección absoluta, cuatro de ellos disputados como suplente durante el pasado Mundial. Un currículum internacional poco habitual para alguien que todavía no cumple los 19.
Lo interesante ahora es lo que viene. Con el fichaje frustrado de Julián Álvarez, delantero del Atlético que finalmente no llegó a las filas culés, el reparto de minutos arriba queda más abierto de lo previsto. Al menos hasta el mercado invernal, Abdelkarim tiene delante una ventana real para ganarse un hueco en las rotaciones de Flick, algo que hace apenas unos meses parecía impensable para un chico que ni siquiera había debutado como profesional.
La renovación, en el fondo, no es solo un premio al presente. Es una apuesta del Barça por asegurarse que, si esta promesa egipcia termina de explotar, lo haga vistiendo azulgrana y no rumbo a otro club dispuesto a pagar mucho más de lo que ellos invirtieron.





