
Cesc Fàbregas tenía todos los motivos para hablar de su propio equipo. Su Como acababa de golear 4-1 al Leipzig en su estreno en la Champions League, con una plantilla llena de chavales de 20 y 21 años dando una lección de fútbol. Pero cuando los micrófonos se acercaron, el técnico catalán desvió la conversación hacia un rival que ni siquiera había pisado el campo esa noche: el Barcelona.
La razón no es casualidad. Como y Barcelona comparten grupo en esta fase liga, y Fàbregas ya está haciendo sus deberes. Lo que vio del equipo de Hansi Flick contra el Feyenoord le dejó una sensación que no pudo disimular.
Da miedo el nivel que está atravesando ahora mismo, soltó sin rodeos. No fue un elogio cualquiera. Fàbregas explicó que ni siquiera marcar al hombre parece funcionar contra el Barça: intentaron frenar a Pedri y a Rodri de forma individual y aun así el equipo catalán encontró soluciones por todos lados. Según él, el Barça te hace quedar mal porque siempre tiene respuesta, juegue quien juegue.
Es una confesión curiosa viniendo de alguien que acaba de firmar una goleada de escándalo en su propio debut continental. Habla bien del respeto que genera el proyecto de Flick, pero también deja entrever algo más: Fàbregas ya está mentalizando a su vestuario para lo que se viene.
Y es que el técnico del Como no se durmió en los laureles con su propio resultado. Pidió calma inmediata a sus jugadores, conscientes de que la euforia de una goleada en la fase de grupos puede jugar en contra. Es un buen inicio, pero el lunes tenemos partido y a estos jugadores hay que bajarlos un poco a la tierra, advirtió, recordando que casi toda su plantilla ronda los 20 años.
Lo interesante fue cómo logró ese resultado. El Como dominó la primera mitad, pero luego cambió el guion: retrasó líneas, cedió el balón al Leipzig y esperó paciente el contragolpe. Una decisión táctica que Fàbregas defendió como una necesidad moderna. En el fútbol de ahora has de estar preparado para todo, explicó, subrayando que dentro de cada partido hay mini partidos que exigen soluciones distintas.
El entrenador también aprovechó el momento para reivindicar el trabajo de los técnicos españoles en el continente. Cree que la cantidad de compatriotas suyos dirigiendo en la élite no es fruto de la casualidad, sino consecuencia directa del nivel futbolístico demostrado por la última generación en el Mundial.
Con todo, el mensaje que más resonó fue el dedicado al Barça. En un día donde debía celebrar su propia hazaña, Fàbregas eligió advertir sobre el rival que se le viene encima. Y esa mezcla de respeto y cautela dice mucho sobre lo que puede pasar cuando ambos equipos se crucen en esta Champions.





