
“Florentino Pérez va sobrado, sabe que gana… Pero le ha tocado las pelotas que se presente Riquelme”. Las palabras de Manolo Lama en El Partidazo de COPE resonaron como un diagnóstico certero sobre lo que está ocurriendo en la campaña electoral del Real Madrid. ¿Sinceridad brutal o simple lectura de lo evidente?
La escena es inédita: por primera vez en dos décadas, el club blanco vive unas elecciones con más de un candidato. Enrique Riquelme salió a la palestra con detalle, proyectos concretos y cifras. Florentino, en cambio, optó por hablar de su legado y de continuidad, pero sin aportar ni un solo dato nuevo. Nada de fichajes, nada de reformas específicas, nada de promesas medibles. Solo pasado y generalidades.
“Yo creo que él no pensaba que iba a aparecer la candidatura”, siguió Lama. “Sabía que se estaban moviendo, quiso dar un golpe de efecto llevándoselos por delante por el poco tiempo, y cuando han aparecido, le ha molestado”. Según el periodista, Pérez no solo va confiado: va incómodo. Incómodo porque Riquelme logró reunir los avales. Incómodo porque ahora tiene que salir a campaña cuando él ya se veía reelegido sin oposición.
Juanma Castaño compartió la misma teoría, pero elevándola a información: “Te han dicho bien”, afirmó en antena. Melchor López, con fuentes directas en el entorno madridista, lo confirmó desde el hotel donde tuvo lugar el acto de Florentino: “No tiene que arriesgar nada y no tiene casi ni que contestarle a Riquelme, porque con lo que está diciendo ya está tirando piedras sobre su tejado. Hoy quedaron todos muy satisfechos con la exposición que ha hecho Florentino Pérez”.
La estrategia, entonces, parece clara: dejar hablar al rival. No entrar al barro. No discutir. No proponer. Según fuentes cercanas al club, el entorno de Pérez considera que cada intervención de Riquelme es un paso más hacia su propia derrota. Que el opositor se desgasta solo. Que no hace falta ni rebatirle.
Santi Cañizares aportó otra lectura en la tertulia: “Riquelme lo que está haciendo es enseñar a la gente quién es, contando que tiene ideas y preparándose para un futuro. Lo que no quiere es desgastarse demasiado, porque no quiere crear polémica; lo que quiere es una puesta en escena para dentro de cuatro años”. Una candidatura testimonial, entonces. O una inversión a largo plazo.
Pero la pregunta sigue en el aire, y Lama la dejó caer sin querer: si Florentino está tan seguro de ganar, ¿por qué le molestó tanto que Riquelme se presentara? Porque una cosa es ir sobrado. Otra muy distinta es que te obliguen a salir del despacho y ponerte el traje de candidato cuando ya te veías con la banda puesta.
La campaña apenas ha comenzado, pero todo indica que será la más silenciosa de la historia reciente del Real Madrid. Al menos por parte del favorito. Mientras tanto, en la zona mixta y en los pasillos del Bernabéu, las conversaciones son unánimes: Florentino no va a arriesgar. No va a prometer. No va a debatir. Va a dejar que el tiempo y los números hablen por él.
*¿Estrategia de campeón o miedo disfrazado de confianza?*





