
El Barça cerró el mercado sin el central zurdo que tanto necesitaba. Y lo más llamativo no es que no ficharon a Laporte, sino el motivo: el club creyó que había una cláusula asequible por debajo de los 15 millones… y resultó que no.
Todo parecía encaminado. Después del Mundial de 2026, donde España ganó el título encajando apenas un gol, Deco se quedó con una imagen clara: Laporte y Pau Cubarsí como pareja de centrales. El Athletic funcionó de manera excelente junto al joven barcelonista, y la idea de trasladarlo al Camp Nou pareció casi lógica.
Las primeras conversaciones entre Deco y el entorno del defensor se dieron durante la gira de pretemporada en Estados Unidos. El plan era retomar el diálogo tras el Mundial. Pero cuando llegó el momento de negociar en serio con el Athletic, los números no cuadraron en absoluto.
Laporte volvió a Bilbao el año pasado desde Al-Nassr por 10 millones de euros y firmó hasta junio de 2028. El Athletic no tenía ninguna prisa por dejarlo salir, y mucho menos por debajo de su valor real. El Barça esperaba encontrarse con una puerta entreabierta y se topó con una pared.
Hay que añadir otro factor que pocas veces se menciona con claridad: la relación entre ambos clubes está deteriorada. La larga persecución por Nico Williams, que al final no llegó a ningún lado, dejó un ambiente tenso entre las dos directivas. En ese contexto, intentar otra negociación complicada con el Athletic era casi una misión imposible desde el principio. El Barça lo vio así y decidió no entrar en otro culebrón.
También exploraron la opción de Ruud Nijstad, central del FC Twente, pero tampoco hubo acuerdo.
El resultado final es bastante paradójico: el Barça identificó una necesidad concreta, encontró al jugador ideal para cubrirla, comenzó las gestiones… y terminó exactamente donde empezó. Sin refuerzo, sin plan B consolidado, y con Iñigo Martínez ya fuera del club desde el verano pasado.
La pregunta que queda en el aire es si realmente el club hizo todo lo posible o si subestimó la posición negociadora del Athletic desde el primer momento. Porque pagar 15 millones por un jugador de 32 años con pasado en el City, que ya has visto funcionar junto a tu propio central en un Mundial ganado, no parece el peor negocio del mundo.





