El fallo de Vinicius que nadie corrige: por qué Cucurella se queda solo

El fallo de Vinicius que nadie corrige: por qué Cucurella se queda solo

Rafa Alkorta no habló de goles ni de asistencias. Habló de algo mucho menos glamuroso: la zona que Vinicius abandona cada vez que el Real Madrid pierde el balón.

El exdefensa madridista, en su análisis para Carrusel Deportivo de la Cadena SER, puso el dedo en una llaga que el madridismo prefiere no mirar. No pide que Vinicius se convierta en un lateral más. Pide algo más básico: que entienda dónde tiene que estar cuando el equipo no tiene la pelota.

El problema, según Alkorta, no es individual sino colectivo. Cuando el brasileño se desconecta de su carril, alguien más tiene que taparlo. Y ese alguien casi siempre es Bellingham, que además de aparecer en ataque termina haciendo trabajo de bombero en su propia banda. Una tarea que, según el exjugador, no debería ser parte del contrato no escrito del inglés.

El dato incómodo es que el Betis lo sabía. Bellerín y Antony atacaron precisamente ese costado durante todo el partido, sabiendo que ahí encontrarían menos resistencia. Cucurella, el lateral encargado de cubrir esa banda, quedaba expuesto una y otra vez sin la colaboración necesaria de su compañero de arriba.

Aquí conviene pararse un segundo. No es la primera vez que se señala este patrón en Vinicius, pero sí es distinto escucharlo de alguien que jugó en esa misma posición defensiva para el Real Madrid. Alkorta no habla desde la teoría, habla desde haber sufrido en carne propia los espacios que deja un extremo que juega de espaldas al balón cuando su equipo defiende.

La otra cara de la moneda fue Dean Huijsen. El central está mostrando una lectura del juego que Alkorta calificó de agresiva en el buen sentido: anticipa, sigue al rival que recibe entre líneas y no le regala tiempo para girarse. Es exactamente el tipo de intensidad que evita que el Betis llegue con comodidad hasta Courtois.

Sobre la gestión general del vestuario, Alkorta también tuvo palabras para Mourinho. Considera que las rotaciones en este arranque de temporada responden a una estrategia pensada para llegar fuerte a los meses decisivos, no a improvisación. Y hay un nombre que ilustra bien esa competencia interna: Arda Güler, que ahora tiene en Bernardo Silva a un rival directo de altísimo nivel por un puesto en el mediocampo.

El mensaje de fondo es claro: el Real Madrid no tiene solo un problema táctico puntual, tiene una discusión pendiente sobre cuánto puede exigirle al talento ofensivo en la fase sin balón antes de que ese talento empiece a costarle puntos.

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