
El penalti fallado por Kylian Mbappé ante el Real Betis no deja de dar de qué hablar, y esta vez el foco no está en la ejecución del francés, sino en algo que ocurrió unos metros más atrás: la posición de Marc Bartra en el momento del lanzamiento.
La jugada, en apariencia rutinaria, esconde un detalle que el reglamento no trata como menor. Según lo establecido tanto por la IFAB como por el Comité Técnico de Árbitros, un defensor invade el área si tiene uno o ambos pies dentro de ella, o incluso sobre la propia línea, en el instante del disparo. Y ahí es donde surge la controversia: las imágenes muestran que el pie de apoyo de Bartra estaría situado justamente sobre esa línea.
No se trata solo de la posición inicial. El reglamento es claro en que el adelantamiento cobra importancia real cuando el jugador, además de estar mal colocado, participa activamente en la jugada. Y eso es exactamente lo que sucedió: tras el rechace de Álvaro Valles al disparo de Mbappé, Bartra volvió a intervenir en el balón, impidiendo cualquier opción de remate o segunda oportunidad para el ariete francés.
Es esa combinación —posición irregular más intervención directa— la que according to la normativa vigente podría haber forzado la repetición del penalti. El CTA ha insistido en actualizar el criterio de interpretación, subrayando que no basta con mirar qué partes del cuerpo están proyectadas sobre el campo, sino dónde se apoya realmente el jugador en el momento exacto del lanzamiento.
Lo llamativo es que este tipo de detalles, que hace unos años pasaban desapercibidos, hoy son analizados fotograma a fotograma gracias al VAR. Y sin embargo, en este caso concreto, no hubo revisión ni se corrigió la acción sobre el terreno de juego. Eso alimenta la sensación de que el criterio se aplica de forma desigual según el partido o el momento.
El resultado final ya es historia: el Real Madrid cayó derrotado en La Cartuja. Pero el debate sobre si ese penalti debió repetirse trasciende el marcador. Habla de cómo se interpretan las reglas en tiempo real, de la falta de consistencia arbitral y de cuánto pesa una línea de cal cuando hay tanto en juego.
Más allá de si el Madrid hubiera anotado en una segunda oportunidad, lo cierto es que la polémica deja una pregunta incómoda para el arbitraje español: ¿por qué una jugada tan revisable no pasó por el monitor? En un fútbol donde cada centímetro se analiza con tecnología de precisión, dejar pasar un posible adelantamiento decisivo en un penalti resulta, cuando menos, difícil de justificar.





